viernes, 20 de agosto de 2010

De nuevo la misericordia de Dios

Hace unos días estuve en el tanatorio. Y es que falleció el padre de un amigo mío. El caso es que este hombre llevaba meses enfermo, estuvo entre el hospital y su casa todo el tiempo. Tenía varios hijos y uno de ellos estaba fuera del país por motivos de trabajo. Uno de los hijo quería que recibiera la unción de enfermos, pero él no quería recibirla.
Así iban pasando los días en el hospital y en la casa con muchos cuidados.
Pero en un momento de esos en los que Dios habla por muchos sitios a la vez, hace que unos amigos muy cercanos, y el propio hijo de este señor (mi amigo), se planteen de nuevo el tema de la unción. Así que se ponen de acuerdo con el capellán del hospital para que fuese a impartir dicho sacramento. El padre de mi amigo ya estaba casi listo para marcharse, pero quedaba algo. Venía su hijo, el que andaba fuera del país y, pese a las complicaciones de su viaje, porque perdió alguna conexión de vuelo, llegó al final en la madrugada ese mismo día. Pudieron despedirse de él todos sus familiares incluido este hijo que acababa de llegar.
Así que, después de recibir la unción de enfermos, despedirse de sus familiares, el Señor le permitió también sentir la presencia (porque ya estaba con los ojos cerrados) de su hijo que estaba en el extranjero. Falleció al comenzar la mañana del día siguiente, a las pocas horas de que llegara su hijo.
Puedo decir con toda seguridad que la misericordia de Dios estuvo presente al final de su vida y ahora goza ya de su presencia.
D.E.P.

El Señor os bendiga.

9 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Gracias Rafa por esta vivencia. Efectivamente, la providencia en su misericordia siempre está presente en la vida del hombre aunque no se de cuenta.
Recibe mi ternura
Sor.Cecilia
Dile a tu amigo , que la Eucaistía de mañana , se la ofrezco por su padre

walkingwoman dijo...

"Uno de esos momentos en que Dios habla por muchos sitios a la vez", dices. Esa experiencia es muy fortificante.Doy fe¡Me ha pasado tantas veces!
Sólo necesitamos una mirada contemplativa para descubrir esa Presencia. ¿verdad? Y tú, Rafa, nos la compartes. Gracias. En comunión con tu amigo y con toda la familia, también contigo siendo EUCARISTÍA VÍVA para los hermanos.
Un fuerte abrazo

Teresa dijo...

Rafa, gracias por compartir esa experiencia tan íntima de tu amigo y su familia. Una despedida llena de significado profundo, que siempre quedará en sus corazones. Un abrazo con cariño.

Rafa dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Gracias Sor Cecilia por ofrecer la Eucaristía. Que el Señor os colme de bendiciones a todos.

Un abrazo!

Susana dijo...

Querido Rafa, gloria al Señor por su Amor y Misericordia, que permitió que partiera en Su Paz, aleluia! Gracias por tu comentario en mi blog, por el ánimo que me das con mi trabajo, y por contarnos este hermoso testimonio del Poder de Cristo.
Un abrazo grande, paz y bien!

BLOGUEROS CON EL PAPA dijo...

Bendita sea la Misericordia Divina.

Enhorabuena por tu blog, es precioso.

Te invitamos, si no lo has hecho ya, a que participes en la encuesta-compromiso de oración que hemos subido al lateral del blog, y también a que la difundas desde tu espacio para que seamos muchos blogueros unidos en la oración por el Santo Padre y el éxito de la JMJ 2011.

Muchas gracias, un abrazo.

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

BUENAS NOCHES RAFA:

GRACIAS POR COMPARTIR ESTA HISTORIA LLENA DE AMOR FAMILIAR Y DE LA PRESENCIA DE DIOS.
UN ABRAZO, Montserrat

Raquel Durán Alonso dijo...

Hola amigo !

Recibe mis condolencias, para tu amigo y familia. Que Dios lo tenga en su Gloria.

Besos, abrazos, bendiciones y unidos en la oración !

Raquel

Angelo dijo...

Los sacramentos siempre dan la fuerza que se necesita. Siempre son signos de vida. Algunos desconocen que la Unción de los enfermos no está reservada únicamente a la proximidad de la muerte, sino para la curación del alma y el cuerpo. La Iglesia invita cada vez más a que se practique en vida llegada la ancianidad o en enfermedades largas. Pero insisto, en que lo importante es el fruto del sacramento. Gracias por compartir este gran testimonio