miércoles, 18 de mayo de 2011

La soledad

En este cuadro de Caspar David Friedrich, titulado "La cruz en la montaña", podemos ver la soledad del crucificado ante la inmensidad de la naturaleza. Se aprecia la pequeñez del hombre ante la creación. Esto es típico del momento en el que vive Friedrich, me refiero al Romanticismo, y él, a mi parecer, lo sabe expresar a la perfección en muchísimas de sus obras.

Entre tantas obras, he elegido ésta porque pienso que representa la soledad que debió sentir Jesús cuando lo crucificaron: Solo ante el mundo.

Esto lo siente hoy día millones de hermanos nuestros. Hay personas que no tienen nada en la vida, andan solos, por no tener no tienen ni casa donde vivir y refugiarse. Nosotros los llamamos vagabundos. Otras personas se han quedado solos después de un atentado, accidente o catástrofe natural. Se quedan sin casa, sin alimento, sin familia... Otros, aun teniendo bienes materiales han perdido a su familia y están solos. En casa, pero solos. Otros tienen familia, pero por razones laborables tiene que vivir a miles de kilómetros y, aunque mantengan contacto, incluso a diario, aunque tengan amigos, cuando llegan a casa se sienten solos. Otros, aunque sea la vida que eligieron, como pueden ser los sacerdotes, en muchos momentos del día, están solos (por no hablar de los ermitaños).

Todos sienten la soledad. De distinta manera, con más o menos necesidades; pero notan esa ausencia de calor. El calor que sólo da el amor de una persona al lado.

Querida María, Madre nuestra. Tú, mejor que nadie, sabes la soledad que sintió tu Hijo. Tú, mejor que nadie, sabes la soledad que sienten estos hijos tuyos. Hoy quiero agradecerte que yo no tengo esa soledad; pero sé de otros hermanos míos, algunos muy cercanos, que sí la tienen. Por eso, mi oración y mi petición especial de hoy es por ellos, Madre.
¿Sabes?, a veces he escuchado, incluso yo lo he dicho, que no estamos solos, que te tenemos a Ti, que tenemos a Jesús. Es cierto, en nuestro interior lo sentimos así. Pero también es cierto, que nuestra condición humana necesita de otras personas cerca de nosotros. Necesitamos el calor de ese ser que nos escuche, que nos hable, que nos comprenda, que nos ayude, que comparta con nosotros, que nos dé cariño, un abrazo en ciertos momentos, un hombro en que llorar en otros, y unas risas y momentos alegres en otros. Jesús, siendo Dios, sintió la soledad como hombre.
María, intercede ante tu Hijo, para que estas personas no sientan soledad. Acompáñalos Tú, en su silencio, añoranza, abandono, tristeza... Y envíales muchos ángeles para que puedan sentirse acompañados. Todos necesitamos de todos. La convivencia es difícil, pero muy necesaria, sobretodo para aquellos que no pueden vivir de forma tan eremita. Es una petición, pero como dijo Jesús, que se haga la voluntad del Padre.

María, Madre nuestra; ruega por nosotros.


Querido Juan Pablo II. Hoy, de seguir en este mundo, hubiera sido tu cumpleaños. Ahora estás con María, con Jesús, y con todos los ángeles y santos. Te pedimos, como intercesor nuestro, por esta causa.
Beato Juan Pablo II, intercede por nosotros.


Y a ti, que estás leyendo esto, si conoces de alguna persona que esté en esa situación desagradable, pídele a María por ella.
El Señor te bendiga y acompañe en tu caminar.

4 comentarios:

Capuchino de Silos dijo...

Amén.
"...envíales muchos ángeles para que puedan sentirse acompañados"
María, Madre nuestra; ruega por nosotros.
Beato Juan Pablo II, intercede por nosotros.

Preciosísima entrada llena de amor y caridad hacia nuestro hermano más próximo. Es lo que quiere el Señor de todos nosotros.Que Él y María te escuchen.

Muchas gracias. Un abrazo.

Gran Visigoda dijo...

Hay una soledad que me causa especial dolor, es la soledad de los niños, de muchos niños que hoy en día teniendolo todo no son escuchados en su pequeñez, que viven en un mundo adulto que no les pertenece y estan pidiendo a gritos que alguien les escuche y vuelva de verdad su mirada hacia ellos.
Conozco niños así.Pongo todas las soledades en manos de María pero hoy especialmente esta.
María ruega por nosotros.
Beato Juan Pablo II ruega por nosotros.
Gracias por tu hermosa oración.
Un abrazo.

Marian dijo...

Hermosa entrada y bellisima oración, pero llena de dolor y realismo.¡Cuánto dolor, y
cuanta soledad!
Tenemos que ser angeles para cuántos nos
rodean, y que nuestra boca no se canse
de orar por todos nuestros hermanos
necesitados.
Santa Maria Madre de Dios, ruega por nosotros.Santos y santas de Dios rogad
por nosotros.Querido Juan PabloII ruega
por nosotros.
¡Muchas gracias.
Un abrazo.

Rafa dijo...

Gracias por entrar y compartir esta oración conmigo. Que María Santísima os proteja y os envíe esos ángeles, que en ocasiones, tienen forma de persona.
Con cariño,
Rafa