sábado, 4 de junio de 2011

Ascensión del Señor

A los cuarenta días de la Resurrección, Jesús asciende al Cielo. Esto es lo que antes celebrábamos uno de los tres jueves del año que brillaban más que el sol, y que, salvo en algunas ciudades que siguen celebrando estas fiestas en jueves, la Iglesia pasó esta festividad al domingo.

Independientemente de qué día se celebre, lo importante es que Jesús ha terminado su misión, nos ha enseñado todo lo que tenía que enseñarnos, nos ha amado como no podemos entender. Y ahora, después de darnos los últimos consejos, nos invita a que sigamos sus pasos, nos invita a llevar la Buena Noticia a todo el mundo, nos invita a que prediquemos la conversión para que todos se salven, nos invita a que nos amemos como Él nos ha amado, pues es su mayor mandato, el mandamiento del Amor.

Pero... ¿Cómo vamos a hacer por el mundo entero lo que no somos capaces de hacer en nuestro alrededor? Cómo vamos a anunciar el Evangelio, si en nuestra propia parroquia, en nuestros propios grupos, en nuestros propios trabajos, en nuestros propios ambientes de amistad... somos incapaces de ser, siquiera humildes? Estamos en una sociedad en la que, al parecer, lo que prima es sobresalir sobre los demás, cueste lo que cueste, caiga quien caiga, pisemos a quien pisemos. Y eso mismo nos envuelve de tal forma que, como decía antes, es capaz de romper familias, amistades, grupos de oración... y así poco a poco, la Iglesia. ¿Qué podemos hacer? Esperar al Espíritu Santo. El Paráclito que nos ha prometido Jesús. Su Espíritu. El Defensor, el que nos va a enseñar el camino a seguir. El que nos dará la fuerza para amar, el que nos quitará los miedos...

Hoy Jesús asciende al cielo, después de pasar por este mundo haciendo el bien, cumpliendo su tarea a la perfección, dando su vida para salvarnos a TODOS nosotros, sin excepción. Hoy Jesús vuelve a la Gloria. Vuelve al Padre. En este detalle del cuadro de Anton Raphael Mengs, vemos cómo el Espíritu Santo y el Padre, esperan a Jesús, en compañía de toda la Gloria celestial, con los brazos abiertos, con todo el Amor infinito que sólo Dios tiene y nos da. Sin embargo, nos ha prometido que estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Y no sólo eso, sino que, como decíamos antes, nos enviará su Espíritu.

Por eso mismo, desde YA, debemos empezar a invocar al Espíritu de Dios, para que el próximo domingo venga con fuerza sobre nosotros, con poder, llenando nuestros corazones de Amor, y regalándonos sus dones, que no son otra cosa más que armas y escudos para la batalla, y que, debemos saber usarlos para la Gloria de Dios y bien de nuestras almas.

También es nuestro deber ser dóciles a la voz de Dios. Saber escuchar (que no es lo mismo que oír) lo que nos pide para poder llevar a cabo lo que nos encomiende, dejando de hacer nuestra voluntad para hacer la voluntad de Dios. Sí, todos decimos lo mismo, pero lo difícil es llevarlo a la práctica, pues el enemigo nos tienta y terminamos haciendo el mal y daño a los demás, destruyendo poniendo de tapadera al Señor (diciendo que hacemos lo que el Señor quiere) en lugar de construir el Reino de Dios.

Por eso quiero decirte Señor que, aunque vuelves al Padre, gracias por quedarte con nosotros, gracias porque nos has prometido tu Santo Espíritu, gracias por la fuerza que nos das, gracias por tu Amor y Misericordia, y perdona por las veces que te hemos dañado y que, desgraciadamente, seguro seguiremos haciendo.

Sólo me queda decirte: Gracias por ser mi AMIGO. ¡Bendito seas Señor!
Bendice a todo el hermano que esté leyendo esto.

9 comentarios:

Rosario dijo...

Hola Rafa, que bonita reflexión has hecho.
Que Jesus te bendiga.

Feliz Domingo.
Saludos.

PEPE LASALA dijo...

Preciosa entrada amigo Rafa. La verdad es que lo que has escrito hace reflexionar, y mucho. Gracias por compartir tus pensamientos con todos. Un fuerte abrazo desde la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

Marian dijo...

¡ Gracias Rafa por tu compartir salido sel
corazón! Yo a igual que tú, le digo a Jesús.¡Gracias por ser mi Amigo! Eres mi tesoro
lo mejor que ha podido suceder, conocerte,
amarte.¡Gracias Señor!
Un abrazo.
Bendiciones.

Anónimo dijo...

Mil gracias por esta reflexión nuestra gran certeza es que NO ESTOS SÖLO QUE ÉL ESTÁ SIEMPRE CON NOSOTROS que alegría sabe amamdo por Dios que el señor derrame su gracias sobre usted y le bendiga siempre muy unidos en oración y un abrazo Orar con los Santos

Patricia dijo...

Hermoso post, muchas gracias. Un abrazo

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Hola Rafa:
Gracias por tu profunda y acertada reflexión, sigo sin ordenador, este es de prestado.
Te dejo mi ternura
Sor.cecilia

Anónimo dijo...

Hola Rafa!

Me ha gustado mucho lo que nos has escrito. Gracias por compartirlo, tu aportación es muy valiosa. Dios te bendiga amigo mio!

Unidos en la oración y en el afecto, en Jesús y María.

Un abrazo!!!

Anónimo dijo...

Hola Rafa!

Soy Raquel y te acabo de comentar, sólo que no he podido hacerlo con mi cuenta de google, no se que ocurre que no me deja comentar, sólo como Anónimo...Ya llevo varias semanas asi... no se que ocurre, en fin... Gracias por tu comprensión, un saludo!!!

Raquel (http://raquelymartin.blogspot.com/)

Rafa dijo...

Muchas gracias a tod@s por vuestras aportaciones.
Quiero aprovechar, si me permiten, para saludar a Sor Cecilia, que espero y deseo que esté mejor. A mi amigo "Anónimo", que de vez en cuando entra y me aporta su granito de arena con sus comentarios. Y a Raquel, que hace tiempo que no sabemos el uno del otro.
A todos, Gracias, y que el Señor os colme de bendiciones. Un fuerte abrazo, de corazón.

Rafa