martes, 20 de abril de 2010

Mi amigo Iñaki

Hace un par de días tuve un pequeño "enfado", o mejor dicho, malentendido con un amigo. Y digo malentendido porque así fue, no llegó a tener calificativo de enfado. Uno dijo una cosa y el otro entendió otra y, aunque molestos, dolidos e incómodos ante aquella situación, al vernos nos dimos un gran abrazo de saludo, como siempre hacemos. Con unas miradas complices y unas palabras traviesas como "ya hablaremos tú y yo" y la irónica emlpeada en estos casos como "sí, sí, contento me tienes", quedamos para tratar el tema. Y así fue. Nos sentamos, cada uno nos contamos nuestras versiones, entendimos nuestras posturas mutuamente y, de nuevo, tras la reconciliación nos fundimos en otro muy sentido abrazo.
Es la recompensa que el Señor nos da. La alegría interna de sabernos perdonados el uno al otro. Y es que, en estas pequeñas diferencias, es donde la amistad se fortalece y une más a las personas. Nos sentimos perdonados por el mismo Jesús, porque vemos en el prójimo al mismo Jesús.
Que esto nos sirva a todos para seguir creciendo cada día más en Él.


El Señor resucitado os bendiga.

5 comentarios:

Angelo dijo...

A esto se llama poner en práctica el mensaje de Jesús. Pidamo unos por otros para saber siempre abrir los brazos y dar ese abrazo.
Unidos en el Señor. Ciao

Raquel dijo...

Querido amigo Rafa, que post más tierno y bonito nos presentas :-)
Que suerte tiene Iñaki de tenerte como amigo mutuamente en amistad. Me alegra saber que todo se haya arreglado entre vosotros y es que es cierto, que es el mismo Jesús el que nos perdona a traves de nosotros. Es una virtud de la Caridad la más grande de todas, " amaras a tu prójimo como a ti mismo, más que a ti mismo y " amaras al Señor tú Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas ".

Que suerte que yo también te tengo como amigo, aunque en la distancia, me alegra haberte conocido !

Un fuerte abrazo !!!

Bendiciones !!!

Anónimo dijo...

Bonita historia.

Las amistades terminan cuando la soberbia se apodera del hombre. Aquí se nota que la humildad nuevamente lo venció todo.

Rafa dijo...

Todos sabemos que no es fácil poner en práctica el mesaje de Jesús, sobretodo en el mundo en el que vivimos. Unas veces se consigue, otras... cuesta un poco más. Pero cuando sale, la alegría brota de nuestros corazones, y el mismo Jesús nos invita a dar testimonio de ello. Considero que nuestros testimonios pueden ayudar a los demás.
Cierto es, que con la soberbia no vamos a ningún sitio, pero a veces nos envuelve tanto que no somos capaces de ver más allá de ella misma, o de nosotros mismos.
Quiero agradeceros vuestros comentarios, y sobretodo, vuestra amistad porque, aunque en la distancia como dice Raquel, sabemos que podemos contar unos con otros y con nuestras oraciones.
El Señor os bendiga y nos ayude a todos a seguir poniendo en práctica su Palabra.

luz y vida vida y luz de dios para ti dijo...

acercate mas a dios y aprederas que nunca existiran problemas en tu vida