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viernes, 19 de marzo de 2021

La devoción a San José

 

San José y el Niño. 
Francisco Font y Pons. Principios del siglo XX
Iglesia San Mateo. Tarifa (Cádiz)

Cuando pensamos en San José ya sabemos identificar su iconografía debido a las incontables ocasiones en que hemos visto imágenes de él. Sin embargo, puede ser que no sepamos la razón de dichas representaciones y, sobre todo, cómo fue surgiendo su devoción.

Lo primero que debemos saber es que ha sido representado a lo largo de la Historia del Arte desde el paleocristiano. También es verdad que son escasas en origen y siempre estaba junto a la Virgen o el Niño, principalmente en escenas pertenecientes a la infancia de Jesús, tal y como relatan los Evangelios Canónicos de San Mateo y, especialmente, de San Lucas. Pero surgen los primeros problemas, y es que debido al polémico dogma de fe que suponía la virginidad de María para los primeros cristianos, a veces no aparecía la figura de San José en la escena, sobre todo por los más doctos en temas bíblicos, y por tanto llegó a incluso a retrasarse su papel como esposo de María, con el fin de evitar confusiones.

 Su presencia parece aumentar durante el arte bizantino, momento en que proliferan los textos apócrifos como el “Protoevangelio de Santiago” o la “Historia de José el carpintero”, en los que se cuenta parte de la vida del padre putativo de Jesús.

 En la Edad Media se va introduciendo de manera mayoritaria como un varón anciano, manera que no tuviera un papel protagonista y pudiera reforzarse el carácter virginal de María, evitando así, que personas poco formadas dudasen de ese carácter incorrupto de la Virgen. Sin embargo, teólogos medievales tan importantes como Beda el Venerable, Santo Tomás de Aquino y en particular en el siglo XI San Bernardo de Claraval defienden su persona. De todas formas, la devoción a San José es escasa hasta la difusión de la devotio moderna. Empieza a despuntar el papel de San José debido a la importancia que se le da a los episodios de la infancia de Jesús. La devoción se extiende entre las órdenes religiosas, de las que destacamos a los franciscanos con el primer Belén en Greccio de San Francisco.

 A finales de la Edad Media, durante el gótico, Jean Gerson (1363-1429), agustino francés llamado Doctor christianissimus, autor de un poema titulado “Josephina”, que tuvo gran difusión e importancia y en el que se descubrían los enormes valores que poseía la figura de San José y que hasta entonces no se habían tenido en cuenta, pone de manifiesto su papel más participativo, aunque no deja de formar parte de las escenas de la infancia de Jesús. Como consecuencia, lo empezamos a ver en momentos de la vida cotidiana preparando la comida.

 Pero llega un momento que podemos considerar un punto de inflexión en la historia, pues entre 1545 y 1563 se celebra el Concilio de Trento, que marcó el inicio de la Contrarreforma. En él se defendieron muchos aspectos de la fe católica que los protestantes negaban, como el valor sacro que tenían las reliquias. En cierto modo esto impulsó la devoción hacia San José, ya que había sido el primer hombre en tocar a Cristo. En este contexto destaca, además de los mencionados franciscanos, el papel de la Compañía de Jesús, que defendió con empeño el culto a los santos, a los que se oponían los protestantes y, de manera particular la figura a San José, dedicándole una capilla en todas las iglesias que la Orden tenía en España.

 Pero sería fray Bernardino de Laredo quien realizaría el primer escrito en castellano sobre el Patriarca. Su obra principal es la “Subida al Monte Sión” (Sevilla 1535) y junto a ella se publicó el también llamado “Josephina”; un pequeño tratado sobre las glorias y patrocinio de San José, que tanto influiría en Santa Teresa, fundadora de la Orden de los Carmelitas Descalzos, que lo convirtió en el Patrón de su Orden y le dedicó doce de los diecisiete conventos que fundó, entre ellos su primera casa, San José de Ávila. La devoción a San José se estaba consolidando con el impulso de Santa Teresa, y se empieza a ver de forma tanto individual como con el Niño, ya sea en brazos o bien caminando a su lado cogidos de la mano. Éstos serán los dos tipos iconográficos más representados a partir de ahora, junto con el de la Sagrada Familia, en los que la imagen de San José tendrá un papel protagonista.

 Si tendemos a pedir a los santos que intercedan por nosotros ante Dios, ¿cómo podíamos olvidar a San José, su padre y tutor terrenal, el esposo de María?

Silencio, obediencia y humildad, son tres características que destacamos de él.

Ni una palabra de José encontraremos en los evangelios. Fiel, obediente y siervo de Dios. Siempre en segundo o incluso tercer plano, cediendo protagonismo a Jesús y María, pero ahí estaba él, detrás, pilar fundamental en su familia.

Aprendamos de San José y pidámosles que nos ayude a ser humildes y fieles a Cristo.

 

Feliz día de San José.

El Señor nos bendiga. 

martes, 1 de mayo de 2012

1 de Mayo

Iniciamos hoy el mes de mayo. Mes dedicado a nuestra Madre, María. Sin embargo, el primer día del mes, desde el año 1955, está dedicado -como ya sabemos- a San José obrero, dedicando por extensión dicho día, a todos los trabajadores. En la situación laboral que vivimos, casi que parece una contradicción que se celebre el día internacional del trabajo. Pero dejemos este tema a parte.
San José, padre putativo de Jesús, fue el único hombre que acompañó a Jesús en todas las tareas del día.

Nos cuenta el libro del Génesis, que desde el primer pecado cometido por Adán y Eva, el hombre está "castigado" a trabajar para poder comer. "Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás" (Génesis 3:19). Pero el trabajo no debemos verlo como castigo, sino como una forma de glorificar a Dios; pues del fruto del trabajo podemos comer, vestirnos, y cubrir esas necesidades básicas que tenemos los hombres. El trabajo es una oportunidad de ofrecer al Señor nuestro esfuerzo, problemas... ese sudor del que nos habla el Génesis.

El mejor ejemplo de trabajador lo tenemos en San José. Persona importantísima y que tantas veces pasa desapercibida entre nosotros. San José es símbolo de prudencia, de generosidad, de silencio, de humildad, de dignidad... de trabajador. Y como ejemplo nuestro... ¿lo seguimos?. Esta es la pregunta y la meditación que me planteo hoy y que comparto con todo el que quiera.

¿Soy honrado en mi trabajo? ¿Ayudo a mis compañeros en el trabajo, o le hago la vida imposible para lucrarme? ¿Soy justo? ¿Presto servicio con mi trabajo? ¿Acabo mi trabajo lo mejor posible, sabiendo que Dios se merece siempre lo mejor de mí mismo, y no las cosas mal hechas?

A veces, en la vida de comunidad parroquial, somos peores que en la laboral. Por eso me pregunto:
¿Hago las cosas por amor a Dios y a los demás? ¿Mi labor (sea cual sea) es desinteresada o busco reconocimientos "absurdos"? ¿Trabajo para los demás o para vanagloria mía? ¿Me alegro del trabajo bien hecho de otros, o la envidia me corroe? 

Todos nos conocemos a nosotros mismos, pese a que queramos engañarnos, o nos dejemos engañar como Adán y Eva. En el fondo sabemos cuando nos engañamos, y a ciencia cierta sabemos que a Dios no lo podemos engañar, porque es nuestro creador, el verdadero conocedor de todo. 
Hagamos, pues, un pequeño esfuerzo e intentemos seguir un poco más, el ejemplo grandioso que nos dejó José, el carpintero. El obrero por excelencia.

María, Madre nuestra, hoy comenzamos el mes que te dedicamos. "El mes de las flores. El mes de María". Ruega por nosotros ante el Señor y cúbrenos con tu manto para que podamos vencer al enemigo.

El Señor Resucitado os bendiga.

domingo, 2 de octubre de 2011

Ángeles Custodios

Desde el siglo XVII, todos los 2 de octubre se celebra esta fiesta, instituida por el Papa Clemente X, de los Ángeles Custodios.

Quisiera señalar esta cita de San Mateo: "Mirad que no despreciéis a uno de esos pequeños, porque en verdad os digo que sus ángeles ven de continuo en el cielo la faz de mi Padre, que está en los cielos" (Mt. 18,10)

Estos son nuestros compañeros desde el momento de nuestra concepción, hasta que partimos para la otra vida. Nos guían, nos enseñan, nos ayudan a diferenciar el bien del mal, nos protegen del maligno... "Pues te encomendará a sus ángeles para que te guarden en todos tus caminos" (Sal 91 (90),11)

En este sentido, he optado por esta pintura de Domenichino. En ella, podemos ver cómo ese niño (que somos cualquiera de nosotros) está en medio de la constante batalla espiritual, en la que el demonio nos tienta en el momento que menos esperamos, siempre está ahí para hacernos caer. Por contra, nuestro Ángel Custodio, siempre nos protege. Vemos como abre sus alas y nos cubre del maligno con su escudo; mientras con su brazo derecho, nos muestra que el camino correcto y la fuerza de su defensa deriva de Dios, al que hace referencia con su mano. Nos enseña al camino de la luz, lejos del de las tinieblas, al que nos quiere arrastrar Satanás con sus atractivos engaños.

Nuestro Ángel Custodio, eleva nuestras plegarias y oraciones a Dios, la única arma poderosa que tenemos para derrotar al mal.
Acudamos a él más a menudo, que es un intermediario directo con Dios que tenemos y pocas veces lo aprovechamos. Él está ahí para ayudarnos siempre que lo necesitemos. Recordemos que es el compañero inseparable que Dios nos ha puesto en la vida.

Os dejo con esta pequeña oración archiconocida, dedicada a nuestro Ángel Guardián.

"Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alúmbrame en este día, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén."

El Señor os bendiga.

viernes, 13 de mayo de 2011

Fátima



ORACIÓN A LA VIRGEN DE FÁTIMA

Oh Virgen Santísima, Vos os aparecisteis repetidas veces a los niños; yo también quisiera veros, oír vuestra voz y deciros: Madre mía, llevadme al Cielo. Confiando en vuestro amor, os pido me alcancéis de vuestro Hijo Jesús una fe viva, inteligencia para conocerle y amarle, paciencia y gracia para servirle a Él a mis hermanos, y un día poder unirnos con Vos allí en el Cielo.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Madre mía también os pido por mis padres, para que vivan unidos en el amor; por mis hermanos, familiares y amigos, para que viviendo unidos en familia un día podamos gozar con Vos en la vida eterna.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Os pido de un modo especial por la conversión de los pecadores y la paz del mundo; por los niños, para que nunca les falten los auxilios divinos y lo necesario para sus cuerpos, y un día conseguir la vida eterna.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria

Oh Madre mía, sé que escucharás, y me conseguirás estas y cuantas gracias te pida, pues las pido por el amor que tienes de tu Hijo Jesús. Amén.

¡Madre mía, aquí tienes a tu hijo, sé tu mi Madre!

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Fuente: Devocionario.com

Gracias a que ya podemos volver a escribir, quisiera aprovechar para hacer una petición especial a nuestra Santísima Madre.

En este día tan especial para Ti, quiero pedirte Madre, por las víctimas del terremoto de Lorca. Esos hijos tuyos que algunos han perdido la vida, otros a algún familiar, otros sus casas, incluso el convento y la iglesia de las hermanas clarisas. Ayúdales a superar todo este sufrimiento, dolor, horror, impotencia y otros sentimientos tristes que puedan tener. Que puedan volver a tener ese techo donde vivir; techo que algunos no le damos la importancia que debiéramos, porque lo tenemos. Hoy, esas personas no lo tienen. Y hoy recurrimos a Ti, para que intercedas por estas personas ante tu Hijo Jesús, y les proporcione lo que de verdad necesiten. Ten misericordia de tus hijos.

También quiero darte las gracias por todo lo que haces por nosotros, por todas tus advertencias que no sabemos ver y, a veces, no queremos escuchar porque el mundo nos envuelve. Ayúdanos a salir de ese agujero, para que podamos ver y escuchar lo que nos dices.

Gracias Madre.

Y a vosotros, queridos amigos y hermanos, que el Señor os bendiga y su Madre Santísima, la Virgen de Fátima, os proteja y os acoja bajo su manto.

viernes, 29 de abril de 2011

Santa Catalina de Siena

Aunque la fiesta de esta gran santa, este año coincide en la octava de Pascua, me gustaría resaltarla, de forma breve, por la gran devoción y admiración que le tengo.

Santa Catalina de Siena, nació en Siena el 25 de marzo de 1347, el día de la Anunciación, que coincidió aquel año, con el Domingo de Ramos. Estando en Roma, enfermó y murió el 29 de abril de 1380. Fue canonizada en 1461 por el Papa Pío II; y proclamada Doctora de la Iglesia el 4 de octubre de 1970.

De entra las frases de Santa Catalina, me gustaría resaltar una:

"Una cosa te pido, y es que no te dejes llevar por excesivos consejos. Es mejor que elijas un consejero que te aconseje sinceramente, y seguirlo. Cosa peligrosa es acompañar a muchos."

ORACIÓN A SANTA CATALINA DE SIENA

¡Oh gloriosa virgen Catalina!, a medida que os consideramos reconocemos en vos a la Mujer Fuerte de los Libros Santos, el prodigio de vuestro siglo, la antorcha luminosa de la Iglesia, la criatura dotada de incomparables dones y que supo reunir las dulces y modestas virtudes de las vírgenes prudentes a la intrepidez y al valor de los héroes. Volved, os rogamos, desde el cielo, vuestros ojos sobre la barca de Pedro, agitada por la tempestad, y sobre su augusto jefe, que ora, vela, gime, exhorta, combate y espera. Mostrad hasta donde llega vuestro poder cerca de Dios, obteniéndonos a todos el celo para adelantar en las virtudes evangélicas, especialmente en la humildad, la prudencia, la paciencia, la bondad y la diligencia en la práctica de los deberes de nuestro estado.

Mantened la concordia de nuestra gran familia y convertid a la Fe a los incrédulos del mundo entero; obtened para nuestra patria la paz verdadera, es decir cristiana, para nuestra Santa Madre la Iglesia el triunfo completo sobre el mal, por la Verdad, el sacrificio y la caridad. Amén.

El Señor os bendiga.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Santos Arcángeles

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.
Éstos son los tres arcángeles citados en los textos canónicos. Como ya sabemos, cuatro más se citan en los apócrifos: Barachiel, Uriel, Jehudiel y Saeltiel, llegando a un total de siete. Y no es casualidad que sean precisamente siete; pero hoy vamos a centrarnos en los canónicos, que es la fiesta que conmemoramos.

Y sintentizando bastante, resaltaremos algun aspecto de cada uno.

Miguel: Es el jefe de la escuadra celestial y derrotó al dragón (siendo éste un símbolo del demonio) En la Biblia aparece en el Libro de Daniel, como el primero de los príncipes y custodios del pueblo de Israel. En la carta de Judas se define como arcángel, y en el Apocalipsis es donde aparace el episodio de la derrota del dragón que mencionaba antes.
Se le representa alado, con armadura, espada o lanza con la que espanta al demonio. En ocasiones en la otra mano lleva una balanza, con la que pesa las almas.
Su nombre significa "¿Quién como Dios?".

Gabriel: Anunció a Zacarías el nacimiento de Juan y a María el de Jesús. En el Antiguo Testamento es enviado por Dios para ayudar a Daniel a interpretar el significado de una visión y pedecirle la llegada del Mesías.
Se reprepresenta como una joven figura andrógina y alada. A partir del siglo XV se le representa con diadema. Su atributo es la azucena que le lleva a la Virgen Santísima en la Anunciación, y lleva el dedo índice levantado con actitud de hablar.
Su nombre significa "Fuerza de Dios".

Rafael: Acompañó a Tobías en su viaje y sanó la ceguera de su padre Tobit.
Se representa como un ángel de grandes alas que acompaña a un joven (Tobías) el cual, lleva un pez en su mano. Pez con el que pudo curar la ceguera de Tobit, como cuenta la Biblia en Tobias 6.
De ahí que su nombre signifique: "Medicina de Dios" o "Dios ha curado".

Muchas felicidades a todos los que, como yo, celebran hoy su onomástica.

El Seños os bendiga.

domingo, 15 de agosto de 2010

Asunción de María

Hoy celebramos la festividad de la Asunción de María Santísima a los cielos. En este dogma de fe, -declarado el 1 de noviembre de 1950 por el Papa Pio XII- creemos que la Virgen fue elevada al cielo en cuerpo y alma.

La Asunción de María, como explica el catecismo de la Iglesia católica, se presenta como una contribución particular a la Resurrección de Cristo y se anticipa a lo que será la resurrección de los hombres.
Este dogma debe ser un motivo de esperanza y gozo para nosotros, porque infinidad de veces oramos a Dios y pedimos a María que interceda ante Él por nosotros. Con el motivo de la festividad de hoy, sabemos que Ella fue asunta para abogar por nosotros ante el Trono y la Majestad de Dios.

Cerremos los ojos e imaginemos, por un momento, la fiesta tan grande que debió haber aquel glorioso día en el Cielo. La Madre de Jesús llegaba y todos los ángeles la recibirían con cánticos y dando gloria a Dios por Ella. Llegaba la Reina por excelencia.

Dejo una pequeña poesía-oración que escribió Fray Luis de León.

Al cielo vais, Señora,
y allá os reciben con alegre canto.
¡Oh quién pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!

De ángeles sois llevada,
de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada:
¡Tal Reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna!

Volved los blandos ojos,
ave preciosa, sola humilde y nueva,
a este valle de abrojos,
que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.

Que, si con clara vista
miráis las tristes almas deste suelo,
con propiedad no vista,
las subiréis de un vuelo,
como piedra de imán al cielo, al cielo

Que tengáis un buen día y el Señor os bendiga.

jueves, 29 de abril de 2010

Santa Catalina de Siena

Catalina fue la vigésima hija de Giacomo Benincasa y nació en Siena en 1347. Muy pronto, y después de tener una visión, decidió permanecer virgen; a los dieciocho años entró en la Tercera Orden dominica, y en contra de la opinión de sus padres llevó durante años una vida de sacrificio dedicada a la oración, encerrada en una estancia de la casa. En 1370 decidió salir al exterior y se dedicó entonces a asistir a los enfermos y a la formación de un grupo de discípulos que la seguían en los numerosos viajes que llevó a cabo para predicar. Intervino en el cisma de Occidente exhortando a Gregorio XI con éxito a dejar Aviñón y regresar a Roma; ciudad en la que falleció el 29 de abril de 1380.
Canonizada en 1461, en 1939 fue proclamada patrona de Italia, y desde 1970 es Doctora de la Iglesia.


ORACIÓN A SANTA CATALINA DE SIENA


Oh Dios,
inflamaste el corazón de Santa Catalina con amor divino
mientras contemplaba la pasión de tu Hijo
y atendía a las necesidades de tu Iglesia.
Concédenos, a través de su intercesión,
encerradas en el misterio de Cristo,
que nos alegremos siempre en la revelación de su gloria.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor, tu Hijo,
que vive y reina contigo en unión con el Espíritu Santo,
por todos los siglos de los siglos.

Amén