viernes, 8 de octubre de 2010

¿Vivimos o convivimos?

La acción de la convivencia es convivir.

A mi manera de entenderlo, es vivir-con, es decir, vivir por un período de tiempo, largo o pequeño, con alguna o algunas personas.

Aquí encontramos muchas maneras de convivencia: habitar en una casa con una persona (conyugue, compañero de piso, amigo…), habitar con varias personas (familia, amigos, hermanos en una comunidad, residentes en un colegio mayor o residencia, cuartel…), estar todos los días con compañeros de trabajo. Por otro lado tenemos lo que podemos denominar, convivencia extraordinaria; como es pasar unos días con unos amigos en vacaciones, o con familiares con los que no lo haces todo el año, estar un día con amigos compartiendo…

El caso es que convivir no significa sólo estar un tiempo con una serie de personas. No. La convivencia va más allá porque requiere una serie de “requisitos”, importantísimos a mi modo de entender. Requisitos mínimos como compartir, ser sinceros, respetar y dialogar con quien se convive. Es conveniente que exista, al menos, un mínimo de unidad, “común-unidad”. No podemos estar, por ejemplo, bajo el mismo techo sin hablar con la otra persona, o sin compartir experiencias, sentimientos, alimentos…, o sin respetar su forma de ser. No estaríamos conviviendo, únicamente estaríamos viviendo en el mismo lugar pero comportándonos como si estuviésemos solos.

Esto se consigue sólo con un poquito de amor con los que tenemos que convivir. Si no tenemos ese poco de amor, mucho nos va a costar aunque sólo sea decir “buenos días”.

El problema es que a veces tenemos que convivir con otras personas por necesidad, y cuando la necesidad aprieta, al menos tendremos un mínimo diálogo, como por ejemplo “pásame el pan”. Pero no nos estaremos preocupando por los demás, sólo buscaremos nuestro bien. En estos casos, nos iremos volviendo cada vez más egoístas y terminaremos por convivir lo mínimo, pasando a vivir con algunas personas en un mismo lugar durante un cierto período de tiempo, sin más.

En una convivencia hay que hablar con los demás, interesarse por ellos, ayudarlos siempre que podamos, compartir lo que tenemos con ellos, debemos expresar nuestros sentimientos y que ellos lo hagan con nosotros, respetar sus posturas, sus formas de ser, corregir y ser corregidos con amor, y para todo ello y más, lo que es primordial y no debe faltar nunca es el diálogo.

Voy a contar una experiencia personal, que quizás nos aclare un poco más lo que no debemos hacer.

Yo pertenezco a un grupo de oración, el cual tiene varios “subgrupitos”, también llamados ministerios. Uno dedicado a la música, otro para orar por los demás, otro que lleva la economía, otro la formación… Yo pertenecía a uno de estos subgrupitos. Éramos cinco personas. Cada cual con su historia personal, su vida, su trabajo…lo normal. Nos reuníamos una vez a la semana para poder llevar a cabo nuestra misión, en este caso la de cantar. Pero ¿saben qué? No podemos tener dobles vidas, esto es, ser de una manera fuera y de otra manera dentro del grupo. Me explico, si fuera, en el día a día y con los demás soy “A”, dentro del grupo no puedo aparentar ser “B”, porque nuestro comportamiento es de mentira.

Lo que tengo yo debo compartirlo, pero lo que tiene “Fulanito” debe compartirlo también.

No podemos hacer a los demás como nosotros queremos que sean, porque nadie nos obliga a nosotros a ser de una forma determinada. Debemos y tenemos que respetarnos cada uno como somos. Al no hacerlo, no dejamos que la otra persona sea como es de verdad. Respetarse es conocerse.

Y debemos decir las cosas que vemos que no funcionan para ponerle remedio, dentro de nuestras posibilidades.

En resumen, para convivir debemos dialogar, respetar, ser sinceros y compartir. Esto no sucedió así, de manera que decidí apartarme porque la convivencia, la unidad entre nosotros era escasa y la que había era de mentira o de conveniencia.

Simplemente por faltar ese mínimo de sinceridad, unidad, compartir, respetar, de dialogar se rompió lo poco que existía. ¡Qué pena!. Si esto pasa en los grupos de oración, que debemos estar unidos y dar ejemplo a los demás, ¿cómo quejarnos de las guerras y las injusticias? Deberíamos quitarnos la viga del ojo, antes de ver la paja del ojo ajeno.

Yo hago de nuevo hincapié en el diálogo, porque me parece imprescindible en la convivencia. He escuchado cosas en discusiones como “yo no hablo porque lo paso mal, a mí no me gusta sufrir. Cuando esté todo arreglado, entonces es cuando prefiero hablar y dar mi opinión” ¿Y quién lo pasa bien? ¿Y no sufrió Jesús más en la Cruz para salvarte a ti? Porque Él no necesitaba ser salvado porque ¡Él mismo es la Salvación!. Y cuando está todo arreglado ¿para qué vas a hablar?, ¿para no hablar?. Yo a eso no lo llamo humildad, sino cobardía. Y es que, y permítanme la fea expresión, es cierto que la porquería cuanto más se mueve más huele; pero a veces hay que removerla para desatascar la tubería y dejarla limpia. Este es el diálogo que no podemos dejar de tener, porque ese diálogo puede desatascar nuestra convivencia, sino lo tenemos se nos atascará de tal manera que estallará de mala forma , cuando menos lo esperemos, rompiéndose y destrozándose toda ella. Cuando ésta se rompe la convivencia y de la forma que acabo de decir, las relaciones quedan frías, violentas, casi miedosas y eso no es nada bueno para nosotros, para nuestro día a día, nuestros quehaceres, nuestra solicitud de ayuda a los demás, nuestra ayuda prestada a los demás, y encima de todo, damos mal ejemplo al resto de nuestros hermanos.

“Si no tengo amor, no soy nada” Ni siquiera puedo convivir, ni pueden convivir conmigo. Pongamos todos ese granito de arena que hace falta para que, la convivencia con nuestro prójimo, sea quien sea, pueda llevarse a cabo con respeto, diálogo, sinceridad, llegando a la “común-unidad” de la que hablaba al inicio.

Que el Señor os bendiga.

8 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

ENHORABUENA AMIGO, POR ESTA ENTRADA.
LA FOTOGRAFIA ES PRECIOSA.
Y TODO LO QUE DICES ME HA LLEGADO AL CORAZÓN.
PONGAMOS ESTE GRANITO DE ARENA.

UN ABRAZO, Montserrat

Anónimo dijo...

Con-vivir,también es el arte de aceptar en el otro aquello que no puedo cambiar.
Muy linda reflexión.
En el evangelio de hoy Jesús nos dice que las batallas no se ganan usando las mismas armas del enemigo sino con las armas del bien que son el amor,la bondad y la justicia.
Que aprendamos a con-vivir.
Un abrazo.

Gran Visigoda dijo...

"Si no tengo amor, no soy nada " y si no doy ese amor a los otros la convivencia no es posible.
Como tu dices, el dialogo y la aceptación del otro tal como es son pilares básicos para la convivencia.
Gracias por tan completa exposición. Un abrazo!

Raquel Durán Alonso dijo...

Hola Rafa !

Que bonita redacción haces sobre la convivencia y los inconvenientes que surgen, y es que si no los resolviesemos, núnca podriamos decir que hemos convivido en cualquier situación, la primera y verdadera convivencia empieza en el hogar y ahi, con los demas...gracias por compartirlo :) Dios te bendiga !

mluisa red dijo...

Hola, querido Rafa.¡Es estupendo tu compartir!
¡Si no tengo amor nada soy! El amor es comprensivo, es servicial... no tiene envidia... ¡Sin amor nada soy!

La convivencia como el amor es todo un camino. Las dificultades nos ayudan a crecer, a querernos más, a compendernos.
Un fuerte abrazo

DÍA DE LA CONVIVENCIA 8 DE OCTUBRE2010

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http://notasdeunamujerquecamina.blogspot.com/ DE UNA MUJER
http://wwwunamujeraundesconocidacom-guy.blogspot.com/ ¿UNA MUJER AÚN DESCONOCIDA PARA NOSOTR@S?
http://deartesanred-en.blogspot.com/ DEARTE+SANA RED-EN

Emma dijo...

Hola Rafa: Muy buena entrada, Está muy bonito tu blog y la música.
Gracias por visitar mi blog, te invito a visitar cuando te sea posible mi otro blog especialmente en honor de nuestra Madre Santísima:
http://delamanodelavirgenmaria.blogspot.com/

Que Dios te bendiga y es hermoso ir encontrando tantos compañeros de camino.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Hola Rafa! Estoy pasando por mis seguidore de Cristo en mi blog, ya llegue a ti. ME ha gustado lo que explicas, y esa experiencia también la tengo yo y muy cerca.
No podemos hacer nada con esas personas que tienen una doble vida, quererlas y no intentar cambierlas porque no se dejan y aún te salpican en la cara.
Ama Rafa y olvida.
Con ternura
Sor.cecilia

Raquel Durán Alonso dijo...

Rafa, Rafa, Rafa !!!!
Mi buen amigo blogerooOOO, cuanto te quieroooOOO...:)en serio, eres un primor, je,je...haber si actualizamooOOOSSSSSS, je,je...:D Un beso grande pa ti gaditanoOOO !

Hoy estoy un poco humoristica, ja,ja..

Dios te bendiga y te guarde !!

Raquel