sábado, 16 de octubre de 2010

Juicios

En distintas partes de la Biblia podemos leer que no juzguemos; además, no a modo de recomendación, sino de forma imperativa: "No juzguéis", "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra", "al juzgar a otro, a ti mismo te condenas", "¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios", etc.

Está bastante claro. Sin embargo, nuestra naturaleza humana, pecadora, nos incita a juzgar una y otra vez. Nos creemos siempre en posesión de la verdad, y aún llevando razón, nos creemos jueces perfectos. ¿Qué estamos haciendo? ¿Por qué obramos así?. La respuesta es clara, pero no es el tema que quiero tratar hoy aquí. Hoy quiero centrarme un poquito en el juicio a los demás.

En ocasiones tenemos la osadía de juzgar la actitud de una o varias personas, sólo por lo que nuestros ojos perciben o nuestra mente imagina. Esto, claro está, no siempre es la realidad. No debemos juzgar nunca, aunque la tarea no es nada fácil. Pero normalmente, nuestro desconocimiento de una situación determinada, nos hace pensar cosas que no son así. Ninguno estamos dentro de la cabeza de nadie para saber lo que piensa, y sin embrago, nos obsesionamos con creer saber lo que piensa, sólo porque externamente nos dé una sensación concreta.

"San Bernardo dice que si no queremos juzgar temerariamente al prójimo, debemos evitar ante todo aquella curiosidad, aquel deseo de saberlo todo, y huir de toda investigación acerca de los hechos y dichos de los demás, o acerca de lo que pasa en la casa del vecino. Dejemos que el mundo vaya siguiendo su camino según Dios le permite, y no pensemos ni juzguemos mal sino de nosotros mismos." (Extraído de homilía sobre juicios temerarios del Santo Cura de Ars.)

Pondré un ejemplo: La señora 'X', entradita en carnes, dice de la señora 'Y' -¡Esta mujer cada día está más delgada! Yo creo que debería dejar la dieta, porque, es que se quiere poner tan moderna y juvenil, que ya a su edad ni le va.- La señora 'X', de la misma edad que la 'Y', quizá envidiosa porque la señora 'Y' está adelgazando y ella no, la juzga y encima lo comenta entre otras señoras, para que todas piensen lo mismo. Lo que la señora 'X' desconoce es que la señora 'Y' está enferma y por recomendación de su médico ha debido hacer una dieta específica de urgencia. Pienso que es un ejemplo claro de juicio, y además, de juicio falso.

Si nos examináramos nosotros mismos, ¿nos juzgaríamos?.
Si somos criticones de otros, así seremos juzgados nosotros.
Además, nuestro juicio es falible, nunca tendremos los datos suficientes para juzgar sin equivocarnos.
Con nuestros juicios hacemos daños a la persona que juzgamos.
¿Nos gusta que nos juzguen como hacemos nosotros?

Que todos intentemos no juzgar a los demás, o al menos, juzguemos menos. Pongámonos esa pequeña meta.

Que el Señor y su Madre, María Santísima, nos lo hagan ver.
Dios os bendiga.

10 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

¡Hola Rafa!Menudo tema,ni muertos somos capaces de tener la boca cerrada. Llevamos en la boca el pecado de la envidia.Las mujeres son más criticonas que los hombres, pero para no juzgar hay que ser muy equilibrado, maduro y muy metido en Dios.
Pero no está de más pedirle al Señor nos libre de ese mal.-
Con ternura
Sor.Cecilia

Raquel Durán Alonso dijo...

Hola Rafa,
Hoy el tema que expones sobre el Juicio, y a mi juicio me remito, que hay muchas clases de juicio, bueno y no tan bueno, del que nos hablas, es el que ha veces nos cuesta admitir, nuestros errores, y los hechamos encima de los demas, pero te diré, que yo hace tiempo que admito los mios y como he tenido tantos, no puedo juzgar a nadie, sin conocerle, como tu bien dices...y aun conociendo a esa persona mi juicio tiene que ser valido sea bueno sea malo, pues sólo hay un juez y es Dios. La fe, nos salvará, ahora bien hay que poner de nuestra parte y expresar nuestra misericordia de Dios y transmitir esa fe a todo el mundo, aunque nos cueste, por Amor de Dios. Creo, que no me he explicado muy bien, y es facil decirlo con buenas palabras, luego cuando se presenta, al menos, un pensamiento positivo se nos cruza, otros actuan con naturalidad y bien, otros mal, y con desconfianza, pero todo es un estado emocional, que hay que controlar un poco y rezar muchooooo para que aumente Dios nuestra fe. Bueno amigo, un fuerte abrazo en Cristo Jesús Señor Nuestro.

Que termines de pasar un buen fin de semana :)

Raquel

Rafa dijo...

Sor Cecilia: Gracias por sus comentarios y consejos, siempre sabios desde la experiencia.
Un abrazo, y que el Señor le bendiga.


Raquel: Como bien dices, la Justicia más justa (valga la redundancia) es Dios. A Él debemos acudir para que nos pare cuando vayamos a meter la pata. Gracias por tu alegría.
Un abrazo en Jesús y María.

zarina dijo...

RAFA: de paso te encontré... Menudo es el planteo que nos señalas con tus argumentos donde hay reflexión y profundidad. EL MEJOR ABOGADO ES DIOS.
Y por supuesto es el JUEZ DE TODOS .
Mis aplausos
Un saludo
Amalia

Rafa dijo...

Gracias Amalia por tu comentario, visitar mi blog y quedarte.
Que Dios te bendiga.

El lirio del yermo dijo...

Rafa que bueno el post. Te agradezco tu comentario en mi blog. Sobre este tema escribo a menudo, aunque soy critico con los demás, pero intento evitarlo. He visto familias rotas solo por la cizaña de juzgar.
Un saludo

Gran Visigoda dijo...

Al final todo se resume en lo mismo... si fueramos capaces de amar al projimo como a nosotros mismos no cabrían los juicios, ni las envidias, ni el mal entre nosotros...
Gracia Rafa por esta entrada.Ojalá y fueramos capaces de ponernos en el lugar del otro en vez de querernos siempre poner por encima.Un abrazo!

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

BUENAS NOCHES:

NO JUZGUES Y NO SERAS JUZGADO. MADRE MIA QUE DIFICIL ES ESTO DE CUMPLIR EN ESTA SOCIEDAD.

PERO ES UN GRAN RETO, SI SEÑOR.
AUNQUE NO SUELO JUZGAR

ME VOY A DORMIR CON ESTE PROPÓSITO, POR SI ACASO.

QUE EL SEÑOR TE BENDIGA

DULCES SUEÑOS, Montserrat

Rafa dijo...

El Lirio del yermo, Gran Visigoda, Montserrat:

Gracias por vuestras aportaciones. Es difícil no juzgar, pero porque no amamos como Él nos amó. Que no desfallezcamos y sigamos en la lucha.

Dios os bendiga ;)

walkingwoman dijo...

¡Si conociéramos un poquito más el corazón de Dios y en él a Jesús Salvador juzgaríamos menos!

Cuando me siento y/o me sé salvada hasta la médula en mis juicios y en mis valoraciones de los otros voy comprendiendo que es mejor silenciar muchos comentarios y, a veces, desahogos!

La espiral de violencia de la que hablaba Helder Cámara también es espiral de violencia en los juicios...

¡Por pura gracia somos salvados!

Rafa, un fuerte abrazo.
Estás en mi oración y en mi corazón