viernes, 14 de enero de 2011

Benedicto XVI beatificará a Juan Pablo II el 1 de mayo.

CIUDAD DEL VATICANO, 14 ENE 2011 (VIS).-Benedicto XVI presidirá el próximo 1 de mayo, en el Vaticano, II Domingo de Pascua, de la Divina Misericordia, el rito de beatificación de Juan Pablo II

En una nota informativa de la Congregación para las Causas de los Santos se afirma que "hoy, 14 de enero, durante la audiencia concedida al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Papa ha autorizado a este dicasterio a promulgar el Decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II (Karol Wojtyla). Este acto pone fin al proceso que precede al rito de beatificación.

"Como se sabe, la Causa, por dispensa pontificia, comenzó antes de que transcurrieran los cinco años desde la muerte del Siervo de Dios, exigidos por la normativa vigente. Esta medida fue solicitada por la imponente fama de santidad de la que gozó Juan Pablo II en su vida, en la muerte y después de la muerte. Por lo demás, se observaron en su totalidad las disposiciones canónicas comunes acerca de las causas de beatificación y canonización.

"De junio de 2005 a abril de 2007 tuvieron lugar la investigación diocesana principal romana y las rogatoriales en diferentes diócesis, sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad y de milagros. La validez jurídica de los procesos canónicos fue reconocida por la Congregación para las Causas de los Santos con el Decreto del 4 de mayo de 2007. En junio de 2009, examinada la "Positio", nueve consultores teólogos de la Congregación dieron su parecer positivo sobre la heroicidad de las virtudes del Siervo de Dios. En noviembre, siguiendo el procedimiento habitual, la misma "Positio" fue sometida al juicio de los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, que se expresaron con sentencia afirmativa.

"El 19 de diciembre de 2009, el Sumo Pontífice Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto sobre la heroicidad de las virtudes.

"En vista de la beatificación del Venerable Siervo de Dios, la postulación de la causa presentó al examen de la Congregación para las Causas de los Santos la curación de la "enfermedad de Parkinson" de la hermana Marie Simon Pierre Normand, religiosa del Institut des Petites Soeurs des Maternités Catholiques.

"Como es habitual, las numerosas actas de la investigación canónica, regularmente instruida, junto con los detallados exámenes médico-legales, se sometieron al examen científico de la Consulta Médica de la Congregación para las Causas de los Santos, el 21 de octubre de 2010. Sus expertos, tras haber estudiado con la habitual minuciosidad los testimonios procesales y toda la documentación, se expresaron a favor de que la curación era científicamente inexplicable. Los consultores teólogos, tras haber revisado las conclusiones médicas, el 14 de diciembre de 2010 procedieron a la valoración teológica del caso y reconocieron por unanimidad la unicidad, la antecedencia y la invocación coral dirigida al Siervo de Dios Juan Pablo II, cuya intercesión había sido eficaz para la curación milagrosa.

Por último, el 11 de enero de 2011, se celebró la Sesión Ordinaria de cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, que emitió un fallo unánime y afirmativo, considerando milagrosa la curación de la hermana Marie Simon Pierre, en cuanto realizada por Dios de modo científicamente inexplicable, después de interceder al Papa Juan Pablo II, invocado con confianza tanto por la misma persona curada como por muchos otros fieles".


Información: Oficina de Prensa de la Santa Sede.

http://press.catholica.va


viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz 2011

Queridos todos:

Se acaba el 2010 y toca hacer examen de conciencia. Hemos vivido desastres naturales, guerras, terrorismo, hambre, abortos, disputas, crisis, desencantos, enfermedades, desempleo... Yo no lo sé, pero quizás sea el fruto de lo que estamos haciendo.

Empiezan las listas de los buenos propósitos. Listas interminables, y da la sensación que tenemos mucha labor por delante. Sin embargo, en esa lista, no suelen aparecer cosas tan importantes, son más... podríamos denominarlas "superficiales", en la mayoría de los casos (empezar dieta, dejar de fumar, hacer deporte, salir menos, ahorrar más...) Una lista, que el día 2 o 3 de enero, ya se nos olvida cumplir. Pero quizás se nos olvide, porque sabemos que, verdaderamente esas cosas no nos darán ni un ápice de felicidad.

Yo voy a proponerme dedicar más tiempo del 2011 a Dios y a los demás. Sonará muy bonito, y a tópico barato, pero es lo que creo que debo hacer.

Todo lo que hayamos hecho mal o regular en el 2010, es hora de ponerle solución, y dejar atrás los malos momentos, para, cargados de optimismo y fortaleza, empezar un año nuevo con, al menos las ganas, de no volver a errar en los mismos temas y mucho menos, hacer daño a los que nos rodean.

Doy gracias a Dios por todo lo bueno que me ha dado en el 2010, por haberme dado un año más de vida, y por las cosas malas que me sucedieron y todas las que me quitó; porque me doy cuenta que no me convenían y que era lo mejor que podía pasar.

También le pido que nos siga mirando con su infinita misericordia. Sabemos que siguen viniendo momentos difíciles, por eso le pido que no aparte sus ojos de nosotros. Que nos haga ver nuestros errores, que sepamos pedir perdón, que seamos más humildes, y que su Espíritu Santo nos dé los dones que necesitemos en cada momentos para Gloria suya y bien de nuestras almas, y especialmente, Caridad para con los demás.

Gracias a todos, por visitarme y por compartir vivencias, reflexiones, oraciones...
Os deseo a todos, de todo corazón, y con mi cariño más sincero, un buen final de 2010 y un feliz año 2011.

El Señor os colme de bendiciones.

martes, 28 de diciembre de 2010

Inocentes

Hoy, 28 de diciembre, celebramos la festividad de los Santos Inocentes. Pero no sólo recordamos cuando Herodes mandó matar a todos los niños de dos años para abajo. Hoy día, además de tener la crueldad de los "Herodes" del siglo XXI, tenemos a estas madres que quieren matar a sus hijos, sea la razón que sea.
Por eso queremos hacer una especial petición en este día tan señalado.

Pedimos por estos niños, por la matanza actual de estos Santos Inocentes de nuestros días. Y pedimos también por las madres que deciden abortar, matar a sus hijos. Asimismo, pedimos por las familias de estas madres que abortan y que apoyan los abortos. Para Dios nada hay imposible, por eso le pedimos que entre en sus corazones por cualquier rendija, y les haga ver la realidad de lo que están haciendo.

Hoy nuestra oración es por ellos.
Que el Señor os bendiga.

lunes, 20 de diciembre de 2010

¿Mi verdad?

Hay muchas frases que hablan acerca de las mentiras, como por ejemplo: Se coge antes a un mentiroso que a un cojo, o las mentiras tienen las patitas muy cortas, entre otras muchas.
Desgraciadamente, porque el público así lo queremos, en la televisión, estamos siendo bombardeados con programas en los que nos cuentan la vida de muchas personas; historias de sus vidas profesionales, de sus vidas privadas, de lo que hacen o hicieron un día. Todos nos creemos jueces y dignos de juzgar, opinar y meternos en las vidas ajenas. Precisamente, en estos programas, y como consecuencia de ello, en nuestras vidas; vamos hablando de los demás, criticando, y sobretodo diciendo frases que me hacen tanta gracia como "yo cuento mi verdad". Y digo yo, ¿qué es eso de mi verdad? ¿Se da el caso quizás que hay varias verdades? Si la verdad solo puede ser una. Podemos tener distintos puntos de vistas según nuestro carácter, nuestra educación, nuestros estudios, nuestras experiencias personales... pero la verdad seguirá siendo la misma. Si una planta tiene las hojas verdes, la verdad es esa, que tiene hojas verdes. Sin embargo podemos ser daltónicos y no distinguir el color, pero sabemos que es verde. Podemos ver la planta de noche, a oscuras y verle el color casi negro, pero sabemos que es verde.

Si mentimos a los demás, crearemos desconfianza en ellos. Difícilmente volverán a creernos. Si mentimos, más tarde o más temprano, se descubrirá que no hemos dicho la verdad. Entonces, ¿por qué mentimos?. Quizá para que no se sepa que hemos hecho algo malo, para aparentar que somos buenos cuando no lo somos. Puede ser también que busquemos un beneficio, es decir, una remuneración inmerecida, o un protagonismo que no nos corresponde, un poder que queramos tener producido por nuestras envidias, soberbias o celos... esto es, un nutrido grupo de escusas que, como podemos comprobar, en su inmensa mayoría, no tienen una finalidad buena.

Por eso mismo, entre otros calificativos, conocemos al diablo como "el mentiroso". Él es el que nos está tentando constantemente a mentir, aunque cierto es que él sólo tienta, la mentira es culpa nuestra porque hemos caído en su trampa, en su mentira. Recordemos que "no permitirá Dios que seáis tentados más allá de vuestras fuerzas". Será muy difícil, a veces, luchar contra la tentación (de mentir o cualquier otra), pero no será imposible. De nosotros depende que la venzamos y superemos las pruebas que Dios permite en nuestras vidas, con el único fin de fortalecernos en la lucha diaria.

Que el Señor, que está a punto de nacer, que es la VERDAD por excelencia, nos dé la fortaleza para vencer a la mentira. Y María Santísima del Adviento, nos cubra con su manto y nos proteja de todo mal, Ella que es Inmaculada y cuyo ejemplo debemos seguir.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Mi Retiro de Adviento

Para el día de hoy tenía tres ofertas de retiro de adviento. Quizá no sea casualidad que fuesen tres. Lo interpreto como que Dios, la Trinidad Beatísima, me invitaba a que fuese a uno de ellos, ya que no podía ir a los tres. Es como una invitación a que estuviese con Él, pero una invitación hechas tres veces, muy recalcada. Y a su vez, como si Dios me dijera que en tres sitios distintos iba a estar y que no podía faltar. Y pensando cuál podría ser, me decanté por uno. Desde el momento que tomé esa decisión, sabía que era la acertada.

Mis tres opciones eran: Retiro Diocesano de Adviento de RCC -movimiento al que pertenezco-, Retiro Parroquial de Adviento de la parroquia de un sacerdote muy AMIGO mío. Y Retiro Parroquial de Adviento de la parroquia a la que pertenezco.

Finalmente, fui a la que menos pensaba en un principio, al de mi parroquia. Algo me decía que había tomado la decisión correcta. Bueno, algo no, ALGUIEN.

Estábamos un nutridísimo número de jóvenes, cosa que me alegra porque ellos está cada vez más implicados en la paroquia y aumentan a medida que pasan los años. A parte sólo estábamos seis adultos (sacerdote incluido). Esto me dio mucha pena, porque veía la falta de compromiso del resto de fieles; pero no con el párroco, sino con Dios, porque al final íbamos a estar con Él y, por supuesto, con María. De hecho, celebrábamos el retiro el el santuario donde reside nuestra patrona, Nuestra Señora de la Luz. ¡Qué mejor sitio que acompañando a quien dará a Luz al Rey de Reyes!.

Fue sencillo, tranquilo y, pese a ello, era lo que Dios quería para mí en este día. Rodeado de niños, de inocencia, travesuras y de sus voces, porque forman el coro parroquial.

El Señor me retiró de verdad con Él, me apartó de lo que no me convenía en estos momentos y, en vez de permitir que alguien intentara quitarme la paz, Él me dio la suya. Y es que al final, Dios está verdaderamente en lo sencillo.

Después de una pequeña charla del sacerdote, tuvimos Exposición y Adoración del Santísimo. En la Adoración, los niños marcharon a un "cantoforum", donde iban a sacarle jugo a una canción que sonó al principio del retiro. Analizarían la letra y cada uno daría su opinión relacionada con el tiempo litúrgico que vivimos. Así que quedamos cinco adultos, y pasados cinco minuto, tres y luego dos. Me entristeció ver cómo íbamos dejando sólo al Señor, pero fue una tristeza momentánea. Parece que encontraba otra razón por la que Dios quería que viniese a este retiro y descartase las otras dos opciones. Y es que si no venía, quedaría allí Él sólo. He de decir, que la otra persona que quedaba conmigo era mi madre, por eso quedaría sólo. Así que mirad qué regalo más grande nos tenía preparado el Señor: Nos dio su Paz, nos regaló una Adoración a solas con Él, y nos fuimos llenos de alegría.

Que el Señor nos siga dando lo que necesitamos en cada momento, porque Él mejor que nadie sabe de nuestras necesidades.

María, Reina del Adviento, ruega por nosotros.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Adviento

Hoy hemos celebrado la Fiesta de la Medalla Milagrosa. También se celebraba la Vigilia de Oración convocada por el Papa Benedicto XVI por toda vida humana naciente. Y coincidiendo con estos dos acontecimientos, comenzamos el Adviento.

Todos sabemos que el adviento es tiempo de esperanza. Esperanza porque ansiosos esperamos que el Hijo de Dios nazca en nuestro interior como lo hizo en Belén. Esperamos la Luz del mundo, la Luz por excelencia; más fuerte y poderosa que el mismo sol. La Luz que nos da la Vida, que nos ilumina en nuestro caminar, que aleja de nosotros toda oscuridad y tiniebla, la Luz que sana nuestros corazones heridos, la Luz que nos trae la verdadera paz y felicidad, la Luz que aclara nuestras ideas, la Luz que nos llena de Amor.

Queremos acudir en este tiempo, especialmente a María. Ella vivió el primer Adviento. ¿Quién mejor que Ella supo esperar al Señor? Ella que, además de dar a luz, dio la Luz al mundo.

Pero en el adviento, al igual que María, debemos tener una buena disposición, porque no todo es "bonito". Es decir, el adviento es esperanza, pero también es preparación para el sufrimiento, el rechazo, el dolor... Ella temía ser rechazada, Ella también se preparaba para la pobreza, es más, tuvo a su Hijo en un establo. Así nosotros, en nuestras vidas, tenemos que enfrentarnos -y hoy día más que nunca-, a todas estas situaciones. Nadamos contracorriente, pero no por ello nadamos equivocadamente. Seguir al Señor es seguir el camino correcto.

Voy a compartir una pequeña vivencia que he tenido, o mejor dicho, una percepción mía.
Llegando este tiempo, empezamos a preparar todo para la celebración de la Navidad. Antes todo era distinto, el llamado "espíritu navideño" se respiraba en estas fechas cercanas. Hoy día, cada vez hay menos cosas que nos centre la Navidad en lo que verdaderamente es. Cada año hay más adornos, más más menús para las cenas y comidas, más decoración de mesas (con las vajillas, cristalerías...) y todo se va enfocando a eso. Pero sólo a eso. En casa siempre hemos puesto el "Belén" o "Nacimiento" pero cada año encuentro menos cosas para ello en los grandes almacenes. Recuerdo cuando ponían el "Belén" y me gustaba contemplarlo. Ahora ya no lo ponen. Pero eso si; juguetes, consolas, videojuegos, cristalerías y "Papanoeles"... los que quiera. Es como si quisieran obligarnos a celebrar la Navidad a la forma "laicista" y no a la Cristiana.

Dicho esto, me gustaría pedir, en esta nueva oportunidad que nos brinda Dios, que su Hijo llene de Luz el mundo. Este mundo que poco a poco vamos oscureciendo con nuestras envidias, soberbias, egoísmos, prepotencias, abortos, poderes absurdos, malas palabras, y otros actos sombríos y tenebrosos. Él es el único que puede cambiar nuestros corazones para que, de verdad podamos construir su Reino.


Oración a la Virgen del Adviento

María, Virgen del Adviento, esperanza nuestra
de Jesús aurora, del cielo la puerta
Madre de los hombres, de la mar estrella,
llévanos a Cristo, danos sus promesas.
Eres, Virgen Madre, la de gracia llena,
del Señor la esclava, del mundo al Reina.
Alza nuestros ojos hacia tu belleza,
guía nuestros pasos a la vida eterna.
Amén.


María del Adviento, ruega por nosotros.

sábado, 6 de noviembre de 2010

¡Bienvenido!


¡BIENVENIDO A ESPAÑA!



Oremos por las intenciones del Santo Padre, especialmente las de este viaje apostólico a Santiago de Compostela y Barcelona.

Pincha aquí para ver la Plaza del Obradoiro en directo. (De la web Compostela Virtual)

El Señor os bendiga.

domingo, 31 de octubre de 2010

V Aniversario

Hoy hace cinco años que mi padre se fue de este mundo para vivir la verdadera Vida. Ahora estará gozando del Paraíso junto a Jesús y María.
A escasos días de su partida escribí algo que titulé "Reflexión a la muerte de un ser querido". Coincidiendo con su V aniversario, y aprovechando la fecha en la que nos encontramos -vísperas de todos los santos y difuntos-, he decidido compartirla.

"Dice la Real Academia de la Lengua Española, entre otras definiciones, que la muerte es la cesación o término de la vida. Por otra parte, dice también, que en el pensamiento tradicional es la separación del cuerpo y el alma.

¿Qué debe ser la muerte para un cristiano? Es el momento de encontrarse con Dios, con ese Dios al que ha estado buscando toda su vida y que, seguro deseaba estar con Él cara a cara, contemplar su rostro, experimentar su infinita misericordia y, sobretodo, saber de verdad lo que es el Amor. Amor que, a mi modo de entender, no sabemos lo qué es en realidad. Pienso que tenemos un concepto de Amor totalmente distinto al verdadero. Porque ¿quién es capaz de amar a su enemigo como a uno mismo?. ¿Cómo es posible que no amemos a todo el mundo igual? Debiéramos hacerlo, ya que cualquier persona, para nosotros, es nuestro prójimo, y debemos amarla como a nosotros mismos, como decía antes, incluidos nuestros enemigos. Quizá empecemos a hacerlo una vez que nos marchemos de este mundo. ¿Demasiado tarde? No lo sé, puede que nuestra naturaleza humana, o nuestro pecado nos impida amar de esa forma, casi inimaginable para nosotros.

¿Qué experimentamos con la muerte de un ser querido? Supongo que cada persona tendrá sentimientos distintos; incluso puede que muchos, tengan sentimientos enfrentados; todo dependerá de si fallece un abuelo, un hijo, un amigo, un esposo, un padre…Yo sólo hablaré desde mi experiencia personal.

A veces creo que somos egoístas cuando fallece alguien querido, ya sea un familiar, un amigo cercano… Digo egoístas como podía decir ignorantes. Quizás estas palabras puedan sonar muy fuertes, quizás yo no tenga sentimientos como los de la mayoría, o quizás no me haya parado a pensar detenidamente en la muerte. De todas formas intentaré aclarar esos conceptos. Cuando digo que somos egoístas, es porque nos da pena no ver más a esa persona que se va. Naturalmente la echamos de menos, es innegable. Pero venirnos abajo, no avanzar en nuestra vida por pena… Supongamos que esa persona que, aparentemente nos falta, sigue viva, está en el mejor de los sitios, donde siempre quiso estar, y no quiere que sientas pena porque, él o ella, está realmente feliz. ¡Realmente feliz!, al lado de Dios es como están estos seres por lo que lloramos. Si ellos están infinitamente mejor que nosotros, ¿por qué lloramos por ellos?. Dejémoslos que sean felices, no les atemos. ¿Ignorantes? Si antes la palabra puede que no estuviera bien escogida, ahora creo que es la más correcta. Desconocemos por completo lo que es la muerte. Nadie nos lo ha contado. Sin embargo, nosotros tenemos un regalo de Dios llamado FE. La muerte no es más que el paso de esta vida terrena a la vida eterna, a la Gloria, al Paraíso.

Pero si es así, ¿por qué celebramos solemnidades de los difuntos con colores negros? ¿Por qué las canciones y los rituales son tristes?. Fijaos bien, ¿cuándo celebra la Iglesia el día de algún Santo? Precisamente no es el día de su nacimiento mortal, sino el día de su muerte, el día que entra en el cielo, el día que entra en la Casa del Padre, el día que contempla el rostro de Dios. ¿No es un motivo para no estar tan tristes? Los echamos de menos, y mucho. Los necesitamos. Daríamos lo que fuera para verlos, oírlos, abrazarlos… pero es un sentimiento humano.

Cuando estamos en Misa, el sacerdote dice “recuerda a tu hijo o hija…”. ¿Cómo no lo va a recordar si está con Él? Nosotros somos los que estamos en una situación más “desfavorable” porque no lo vemos, tenemos que creernos que Él está presente en nosotros y además vive. Aún así pedimos a Dios que se acuerde de ellos. Puede que algunos no murieran en paz y necesiten de la misericordia de Dios para ser perdonados y llegar a Él. Por eso ofrecemos sacrificios por ellos. El mismo Cristo muere una y otra vez para salvar y ayudar a esas personas fallecidas. En este sentido debemos tener una relación con nuestros fallecidos. Rezar por ellos, ofrecerles misas, etc. Ellos a cambio irán acercándose más a Dios, podrán disfrutar más de su presencia. Por otro lado, ellos están ahí para ayudarnos en lo que puedan. Tienen, seguramente, misiones que cumplir. Unas veces para ayudarnos, otras necesitarán nuestra ayuda. Es una relación que, desde mi punto de vista, debe estar basada en el Amor, que eso sí que no muere. El Amor que necesitamos para transformar este mundo lleno de odio y que adora a otro dioses como el dinero.

Espero que estas palabras no lleven a confundir al lector y piense que no echo en falta, en este caso, a mi padre. Al contrario. Pero tengo la certeza de que está muy cerca de Dios. Sé que lo veré algún día. Siempre digo que sé que está vivo, pero que está en otro lugar. Como esas personas que, por las razones que sean, marcharon a otros países y la familia no sabe nada de ellos en muchos años. El tiempo que sea hay que esperar, sólo el que Dios quiera, pero creo que merecerá la pena esperar y trabajar aquí, para estar más cerca de ellos allí y, sobretodo, más cerca de Dios.

Desde el día que faltó él en este mundo sé que no murió, sino que nació un ángel y para mí, es un motivo de orgullo y alegría. Así lo vivo y así lo celebro."

El Señor os bendiga.

domingo, 24 de octubre de 2010

La música

La música es esencial en nuestra vida. A veces la música es el nexo entro la Iglesia y el "exterior" (los no creyentes), otras, es el nexo entre la Iglesia y su "interior", es decir, y nosotros que la formamos (los creyentes). En esta última acepción es donde me quiero centrar un poco. Además de los Salmos, hay más libros en los que aparece la música y la figura del músico o cantor. Ya vemos en 1 Crónicas 6, 16-18, o en 1 Crónicas 25, como el canto cobra importancia en el templo; incluso un grupo de personas es designado, especial y únicamente, para tal misión. Con la música queremos manifestar la Gloria de Dios, y a la vez, la santificación de los fieles, esto es, de nuestras almas.
Los componentes de un grupo, coro o ministerio de música (llámese como quiera), deben sacar tiempo para ello, incluso a veces, es necesario dejar otro servicio para emplearse a fondo en el de la música.
Deben reunirse, trabajar en equipos y transmitirse lo que han aprendido. El compartir conocimientos es muy importante. Reunirse a orar, a ensayar, y a formarse, etc… es parte de este ministerio; no solo lo es llegar a la asamblea y cantar. Quien dice asamblea, dice en la misa, ya que la música, también forma parte importante en la liturgia, pues nos ayuda y anima en la celebración de la Cena del Señor.

Pienso, al contrario que otras personas, que aquellos que hacen algo para el Señor deben querer y buscar continuamente ser excelentes, ya que lo hacen precisamente para Dios. Considero (y es opinión personal) que decir "no importa si no sabes cantar, o tocar. Hazlo como puedas, es para el Señor, y ya se encargará Él de hacer su obra" es una interpretación errónea de la Palabra de Dios. Además es un tanto irresponsable, pues, por ser para el Señor, debe ponerse el máximo esfuerzo. Debe tratar de ensayarse, practicarse y si es posible perfeccionarse en grado sumo. Si para un concierto, los músicos se preparan, trabajan duro para que todo salga bien; para Dios tendremos que doblegar el esfuerzo y no conformarnos con cumplir. ¡Es para Dios lo que hacemos! No debemos conformarnos con ser mediocres. Leemos en Malaquías 1, 13-14: "Decís: «¡Qué fastidio!» y me provocan dice el Señor todopoderoso. Cuando traen un animal robado, cojo o enfermo, cuando traen esas ofrendas, ¿puedo yo aceptarlas de sus manos?, dice el Señor. ¡Maldito sea el tramposo que tiene un animal macho en su rebaño, lo ofrece en voto y después sacrifica al Señor uno mutilado! Porque yo soy un gran Rey, dice el Señor de los ejércitos, y mi Nombre es temible entre las naciones." Es decir, nos está diciendo que cómo va a aceptar lo robado, dañado, lo mediocre, lo que no preparamos con antelación, lo que no trabajamos, lo que improvisamos... Si Él es el Rey de Reyes, no podemos ofrecerle cualquier cosa, sino lo mejor que tengamos. Y lo mismo sucede con nuestra Madre, María Santísima. Para Ella... ¡lo mejor!. Eso lo conseguimos con nuestra oración y, sobretodo, con nuestro esfuerzo.

Con esto no quiero que se malinterpreten mis palabras. Me explico. No pienso que tengamos que ser todos excelentes cantantes y músicos; pero sí que tenemos que poner todo nuestro empeño en ello. A veces nos gusta mucho cantar, pero lo hacemos mal. Quizá nuestra misión es otra, no la de cantar. Porque en ocasiones, hacemos un servicio, pero lo hacemos mal: ponemos malas caras, contestamos mal, no lo trabajamos lo suficiente, nos conformamos con poco, nos creemos en posesión de la verdad... Todo ese tiempo que dedicamos será en vano, porque no estamos dando fruto o el fruto deseado. Quizá daremos fruto en otro servicio.

La música nos ayuda en la alabanza, pero no sólo en la alabanza. Como decía antes, también en la liturgia. En la adoración al Santísimo donde, con melodías y ritmos suaves, que se cantan en primera persona (por ejemplo "dame de beber" o "cuánto te amo" o letras por el estilo) y nos ayuda a ponernos en presencia del Señor.

Hasta el día de hoy, en cuanto a la música en la Iglesia, he tenido 2 experiencias. He de confesar que no sé solfeo, pero toco un poco la guitarra. He estado en un coro formado por jóvenes y en un ministerio formado por menos jóvenes. De los dos he sacado mis cosas buenas y cosas no tan buenas, y de éstas últimas intento aprender para no cometer los mismos errores. De todos aprendemos. Todos somos prescindibles, y a la vez, piezas de un puzzle enorme que se llama Iglesia, pero con la peculiaridad que las piezas no siempre están en el mismo sitio. Dios las pone y las quita, y las pone en otro lado como Él quiere, donde Él quiere y cuando Él quiere. Porque todo es para su Gloria.
El Señor os bendiga.

sábado, 16 de octubre de 2010

Juicios

En distintas partes de la Biblia podemos leer que no juzguemos; además, no a modo de recomendación, sino de forma imperativa: "No juzguéis", "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra", "al juzgar a otro, a ti mismo te condenas", "¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios", etc.

Está bastante claro. Sin embargo, nuestra naturaleza humana, pecadora, nos incita a juzgar una y otra vez. Nos creemos siempre en posesión de la verdad, y aún llevando razón, nos creemos jueces perfectos. ¿Qué estamos haciendo? ¿Por qué obramos así?. La respuesta es clara, pero no es el tema que quiero tratar hoy aquí. Hoy quiero centrarme un poquito en el juicio a los demás.

En ocasiones tenemos la osadía de juzgar la actitud de una o varias personas, sólo por lo que nuestros ojos perciben o nuestra mente imagina. Esto, claro está, no siempre es la realidad. No debemos juzgar nunca, aunque la tarea no es nada fácil. Pero normalmente, nuestro desconocimiento de una situación determinada, nos hace pensar cosas que no son así. Ninguno estamos dentro de la cabeza de nadie para saber lo que piensa, y sin embrago, nos obsesionamos con creer saber lo que piensa, sólo porque externamente nos dé una sensación concreta.

"San Bernardo dice que si no queremos juzgar temerariamente al prójimo, debemos evitar ante todo aquella curiosidad, aquel deseo de saberlo todo, y huir de toda investigación acerca de los hechos y dichos de los demás, o acerca de lo que pasa en la casa del vecino. Dejemos que el mundo vaya siguiendo su camino según Dios le permite, y no pensemos ni juzguemos mal sino de nosotros mismos." (Extraído de homilía sobre juicios temerarios del Santo Cura de Ars.)

Pondré un ejemplo: La señora 'X', entradita en carnes, dice de la señora 'Y' -¡Esta mujer cada día está más delgada! Yo creo que debería dejar la dieta, porque, es que se quiere poner tan moderna y juvenil, que ya a su edad ni le va.- La señora 'X', de la misma edad que la 'Y', quizá envidiosa porque la señora 'Y' está adelgazando y ella no, la juzga y encima lo comenta entre otras señoras, para que todas piensen lo mismo. Lo que la señora 'X' desconoce es que la señora 'Y' está enferma y por recomendación de su médico ha debido hacer una dieta específica de urgencia. Pienso que es un ejemplo claro de juicio, y además, de juicio falso.

Si nos examináramos nosotros mismos, ¿nos juzgaríamos?.
Si somos criticones de otros, así seremos juzgados nosotros.
Además, nuestro juicio es falible, nunca tendremos los datos suficientes para juzgar sin equivocarnos.
Con nuestros juicios hacemos daños a la persona que juzgamos.
¿Nos gusta que nos juzguen como hacemos nosotros?

Que todos intentemos no juzgar a los demás, o al menos, juzguemos menos. Pongámonos esa pequeña meta.

Que el Señor y su Madre, María Santísima, nos lo hagan ver.
Dios os bendiga.