
Los padres que tienen hijos pequeños están más pendientes de ellos ahora que en otra época del año. Cuando están en la playa o en la piscina, los vigilan constantemente para que no les pase nada ante el peligro del agua, peligro que los niños en su inocencia no ven. Pues nosotros igual, porque somos hijos de Dios, y Él, como nuestro Padre, no cesa ni un segundo de vigilar ni de cuidar de todos nosotros. Y, al igual que los hombres, mucho más ahora en este tiempo vacacional, donde el ocio nos envuelve de forma superlativa.
Siempre hemos oído decir que es mejor estar muy ocupados para no estar ociosos; porque el ocio es una inmensa grieta por la que se cuela el enemigo para poder hacer de las suyas.
Pues que en este tiempo de vacaciones, lo pasemos bien, descansemos y cojamos fuerzas para el resto del año, pero no dejemos de lado al Señor porque es nuestro Padre y Creador y a Él le debemos todo lo que tenemos. Sí, todo lo que tenemos, hasta las playas que usamos para pasar ese tiempo de relax que tanto pensamos que nos merecemos.
Que así sea.
Dios os bendiga.
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