martes, 12 de febrero de 2013
Gracias, Benedicto XVI
Ayer conocíamos la noticia: "...Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino..."
No nos cabe la menor duda. ¿Cuántas horas habrás estado orando esta decisión? ¿Cuántas noches habrás pasado en vela? ¿Cuántas veces habrás sopesado los pros y contras? ¿Cuántas veces habrás solicitado la presencia del Espíritu Santo? ¿Cuántas veces habrás pedido la ayuda y la intercesión de María?... Y al final, sin ser casual, como todas las cosas de Dios, Ella te ha animado en este día tan señalado: La festividad de nuestra Señora de Lourdes. Queridísimo Benedicto XVI; desde esta pequeña Sinagoga de Cafarnaúm, queremos decirte que seguimos estando contigo, y más que nunca en estos momentos tan difíciles que estarás viviendo. Te damos gracias por todos estos años que nos has dedicado. Oramos por ti.
Es una noticia impactante. Nadie la esperaba. Sin embargo, en estos días que nos quedan hasta el próximo 28 de febrero a las 20.00 horas y, en los días sucesivos hasta la finalización del cónclave, todos estaremos pidiendo al Señor que envíe su Santo Espíritu para que, los cardenales puedan discernir la elección del nuevo Sumo Pontífice, que sólo Dios quiera en este momento para nosotros.
Podemos intuir las dificultades que tiene ser el nuevo pastor de la Iglesia, pero pienso que no llegamos a imaginarnos ni una milésima parte de lo que conlleva. Vivimos unos momentos de crisis en todos los sentidos. Las envidias, el ansia de poder, la riqueza, el mundo... nos ciega tanto la visión, que somos incapaces de ver más allá de nosotros mismos. Sin embargo, debemos luchar contra la corriente. Evitar las peleas, y darnos cuenta de una vez, que todos somos iguales, que todos tenemos el mismo fin, y que todos tenemos que luchar por la misma meta. Quizás, con eso el mundo lo haríamos más fácil. Pero tenemos un ataque constante que nos va desgastando hasta el punto de dejarnos llevar por el enemigo.
Hoy pedimos a nuestra Santísima Madre, que interceda por todos nosotros para que, cada uno, en la medida de sus posibilidades, pongamos un poquito más de nuestra parte para construir el Reino de Dios. Que reine la sinceridad y el amor entre todos. Y desde ya, como decía antes, pedimos la presencia del Espíritu Santo para que nos dé al sucesor de Pedro que necesitamos. Aprovechemos este tiempo de cuaresma que empieza mañana, para hacer oración, ayuno, sacrificios... y ofrezcámoselas al Padre por esta causa que hoy tratamos.
El Señor os bendiga.
domingo, 3 de febrero de 2013
Luz del Mundo
Ayer celebrábamos la fiesta de la Candelaria, que no es otra cosa que la presentación de Jesús en el Templo. Solemos bendecir velas este día porque, como ya sabemos, celebramos que Jesús, Cristo, Luz del mundo, entra en el Templo de Jerusalén. Eso es lo quisiera resaltar hoy.
Este tema daría para hablar mucho, pero no me voy a extender.
Jesús entra en el Templo de Jersusalén como ordenaba la ley y como era tradición, cuarenta días después de su nacimiento. Y Jesús, Luz del Mundo, quiere entrar en nuestras vidas cada día y, sin embargo, en numerosas ocasiones no le dejamos, quedando de esta forma en tinieblas. Todos hemos experimentado ese estar en tinieblas, puesto que no es otra cosa que estar en pecado. Le damos la espalda a Dios. Él quiere alumbrarnos, ser nuestro faro, enseñarnos que el camino de la oscuridad no es el correcto, puesto que, como bien dice el vocablo, está oscuro y no sabemos por donde vamos, nos perdemos, nos desorientamos, elegimos mal el amino a seguir... Y en su infinita Misericordia, no se cansa de buscarnos y llevarnos a la Luz, darnos oportunidad y libertad de estar con Él.
Por la Encarnación del Verbo, su Pasión Muerte y Resurrección, Jesús nos ha salvado del reino de la oscuridad y nos ha trasladado a Reino de la Luz.
Y es que, pensemos lo que pensemos, donde no está Dios, no puede haber nada bueno. Recapacitemos sobre esto.
Jesús quiere entrar en nuestras vidas. Vidas que están llenas de consumismo, de superficialidad, de apariencias, de sexo, de drogas, de violencia, de soberbias, de envidias,de problemas... que no nos llevan más que a alejarnos de Él.
Hoy el Señor, quiere darnos una nueva oportunidad. Él quiere ser la Luz de tu vida, porque sabe que sin Él nada podemos y con Él, todo lo podemos. Porque sabe que con Él alcanzamos la felicidad. Porque sabe que con Él iremos por el buen camino. Porque sabe que con Él estamos salvos.
Aprovechemos y pidamos a María Santísima, ejemplo nuestro de FE, que sepamos escuchar la voz de su Hijo, y aceptemos su voluntad, así como Ella lo hizo.
sábado, 8 de diciembre de 2012
Inmaculada Concepción
¡Alégrate, llena de gracia. El
señor está contigo!
Estamos en Adviento. Vamos a
comenzar la segunda semana de este tiempo litúrgico. Y en medio… la festividad
de la Inmaculada Concepción
de María.
He pensado mucho sobre este
adviento y, he podido comprobar que es un gran momento para vivir las virtudes teologales.
Estamos en el año de la FE. En el
tiempo de Adviento, tiempo de ESPERANZA. Y vivimos una situación social en la
que, el desempleo, la pobreza, las necesidades, etc. nos ayudan, casi sin
darnos cuenta, a vivir la CARIDAD. El
Señor nos está pidiendo a gritos que vivamos el Amor, el amor que nos va a
traer cuando nazca en unos días. Otra cosa distinta, es que nosotros queramos
vivirlo o no. Puesto que nos ha hecho libres, nos lo deja a nuestra elección. No
obstante, nos está poniendo las cosas fáciles para ganar en estas virtudes.
En medio, como decía antes, una
festividad de María. Precisamente la Inmaculada Concepción
que, como todos sabemos, es un dogma de FE.
En el Evangelio de este 2º
domingo de adviento, el Señor nos vuelve a dejar claro su mensaje salvífico. Si
abrimos bien los ojos y los oídos, Jesús nos lo dice continuamente. No se cansa
de avisarnos. No cesa de enseñarnos el camino correcto. No para de mostrarnos la Salvación , y los pasos
que debemos seguir para alcanzarla.
María, Madre Inmaculada, que cuidas
de nosotros incansablemente; te pedimos que intercedas ante Jesús, para que nos
dé Fe o nos aumente la poquita que tenemos. Que sepamos tener Esperanza en su
venida, y confiemos en Él. Y, sin duda alguna, que sepamos tener el Amor que Él
nos trajo, y lo regalemos como Él nos lo dio, hasta dar su vida por nosotros.
María Inmaculada, Reina del
Adviento; ruega por nosotros.
martes, 27 de noviembre de 2012
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.
Hoy
celebramos la festividad de Ntra. Sra. de la
Medalla Milagrosa.
Muchos
podemos tener esta pequeña medallita, pero algunos no saben los símbolos que en
ella se representan, y eso es lo que hoy quiero resaltar.
Nuestra
Señora se presentó a Santa Catalina Laboure y le dijo: "Haz
acuñar una medalla conforme a este modelo. Las personas que la llevan con
confianza recibirán abundantes gracias".
En el anverso vemos:
María Inmaculada, Madre de los
hombres.
María,
mensajera, de la ternura de Dios, se muestra en pie.
Viene
hacia nosotros con las manos abiertas y en actitud de acogida. Los rayos son las gracias que salen de
Ella, y reparte para nosotros.
María
es la sin pecado. Por eso aplasta la cabeza de la serpiente.
Se
lee una oración "Oh María
sin pecado concebida rogad por nosotros que recurrimos a vos".
Nos
da a conocer que es la
Inmaculada Concepción.
En el reverso:
El proyecto de amor de Dios hacia
los hombres.
Dos corazones: el de Jesús y el de
María. Representan la fuerza del amor que llega hasta la entrega total. María
entró plenamente en ese Misterio de Amor de nuestra redención.
Doce estrellas: Jesús estableció su
Iglesia sobre el fundamento de Pedro y sus Apóstoles. Es decir, las estrellas
corresponden a los apóstoles y representan a la Iglesia.
Aprovechemos este día para darle
gracias nuestra Madre por tantas gracias que nos da, y pidámosle que sepamos
hacer siempre la voluntad de su Hijo, no la nuestra.
Que la Santísima Virgen
os proteja.
sábado, 27 de octubre de 2012
Comenzamos
Queridos todos.
Imaginémonos la escena por un momento. Nosotros le gritamos
al Señor: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! Los discípulos nos dice:
“Levántate, que te llama”. Y Él nos pregunta: “Qué quieres que haga por ti?”. Y
le respondemos: “Maestro, quiero ver”. Su respuesta no se hace esperar: “Tu fe
te ha curado”. Y desde ese momento recobramos la vista y le seguimos por el
camino.
Varias cosas vamos a destacar de esta escena:
1º Pedimos ayuda al Señor: ¡Hijo de David, ten compasión de
mí!
2º Los Apóstoles nos transmiten algo importante: Él te
llama. Y efectivamente, el Señor me llama; y te está llamando hoy a ti,
que estás leyendo esto. Nos llama a propagar por el mundo su Palabra. Nos anima
a ser Apóstoles suyos. Y no hace falta que te marches por ahí, a otro país.
Seguro que podemos empezar en nuestra propia familia, barrio, trabajo o círculo
de amigos. Pero para eso necesitamos una cosa muy importante. Y se la pedimos.
3º ¡Quiero ver! A veces vemos
perfectamente con nuestros ojos físicos (si podemos llamarlos así) Sin embargo,
estamos ciegos con los ojos del alma. El mundo en el que vivimos y nuestro
pecado, nos envuelven y no somos capaces de ver más allá de nuestras narices.
Eso es lo que queremos ver. Queremos que la LUZ del mundo, nos ilumine el camino, la vida; y
que nos haga visible ese mal que llevamos dentro y que tapaban las tinieblas
del pecado, para poder eliminarlas de nuestro lado. Queremos ver la LUZ de Cristo, la LUZ de nuestro Señor.
4º Y en su infinita bondad y misericordia, el Señor nos lo
concede una vez más. No obstante, nos lo concede porque también ve en nosotros
eso tan importante que vamos a hablar durante un año entero. La Fe. “Anda, tu fe te ha curado”.
Con esto os quiere hacer ver que Él no es, que es nuestra fe la que cura.
Siempre se me viene a la cabeza la misma cosa que nos repite
Jesús tantas veces:
“Si tuvierais fe como
un grano de mostaza…” Y nuestra fe no alcanza ni a ese minúsculo tamaño.
Por tanto, aprovechemos este ratito para pedirle al Señor más fe. Nosotros
creemos en Él, pero necesitamos más fe. Para que, como el ciego Bartimeo,
recobremos la vista y podamos seguirlo por el camino.
En este mes de octubre que ya termina, te pedimos María,
Reina de nuestras almas, Rosa Mystica, y Reina del Santo Rosario; ruega por
nosotros.
sábado, 15 de septiembre de 2012
El día de la Reina.
Hoy, 15 de septiembre celebramos la festividad de Nuestra Señora de los Dolores. En ella recordamos el dolor y el sufrimiento de María a lo largo de su vida, por aceptar ser la Madre de Dios. María es ejemplo apara nosotros, una vez más, en este caso de sufrimiento. Ella saca su fuerza de Él. De su oración. Quien ama de verdad, sufre con el amado. Nadie ama a su hijo más que una madre, y María, no es la excepción. Ella soportó que no fuera comprendido, aceptado. Soportó su Pasión y Muerte. ¿Hay más doloroso para una madre que ver morir a su hijo?. María aceptó todo eso, aunque posiblemente no comprendiera muchas cosas en cada momento, por amor a su Hijo, por amor a Dios y para que todos nosotros pudiéramos ser salvados.
Meditemos, al menos por un día, los Siete Dolores de María Santísima.
1. La profecía de Simeón (Lc 2, 25-35)
2. La persecución de Herodes y la huida a Egipto (Mt 2, 13-15)
3. Jesús perdido en el templo, por tres días (Lc 2, 41-50)
4. Su encuentro con Jesús, cargado con la Cruz (Viacrucis, cuarta estación)
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Jn 19, 17-30)
6. María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc 15, 42-46)
7. La sepultura de Jesús (Jn 19, 38-42)
María, enséñanos a vivir nuestros dolores personales con humildad y paciencia.
Madre de los Dolores, Reina de nuestros corazones; ruega por nosotros que acudimos a ti.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Natividad de nuestra Señora
Muchas felicidades Madre. Hoy celebramos tu cumpleaños.
¿Quién le iba a decir a Ana, que iba a dar a luz a la dadora
de Luz?
¿Quién le iba a decir a Joaquín (Yahvé prepara) que la Niña de sus ojos sería la Madre de todos nosotros?
¿Quién te iba a decir María, que habías nacido para ser la Madre de Dios?
¿Quién te iba decir que en el Cielo se celebraría por todo
lo alto tu nacimiento?
¿Quién te iba a decir que tu corazón dulce e inmaculado,
albergaría tanto dolor?
¿Quién te iba a decir que ese mismo corazón guardaría tantas
cosas?
¿Quién te iba a decir la misión que Dios te había
encomendado desde que naciste? ¿Quién te iba a decir que serías la Alegría y la Intercesora de toda la
humanidad? ¿Quién te iba a decir que bajo tu manto nos protegerías?
¿Quién te iba a decir que serías la nueva Eva, la que nos
regalaría a la Salvación
hecha Hombre?
¿Quién te iba a decir que serías la Reina del Cielo; la Reina y Señora de todo lo
creado?
No debió ser fácil nacer para ser la Madre de Dios. Sin embargo, el gozo debió ser el más grande
que jamás tuviera persona en este mundo. Fuiste su ungida, permaneciste sin
mancha alguna, tu hermosura es tan grande como tu amor, fidelidad, comprensión,
bondad, paciencia… no tiene comparación ni límites.
Carezco de palabras para expresar toda tu grandeza, Madre.
¡Cuántas cosas por agradecerte! Y, ¿cómo te lo pagamos? En una semana
celebraremos tus 7 Dolores. A esos Dolores, tendrás que añadir nuestro pecado;
ver cómo desobedecemos a Tu amantísimo Hijo, cómo desaprovechamos las oportunidades
que Él nos pone al alcance de la mano día a día, minuto a minuto. ¡Qué
impotencia sentirás ante nuestro actuar! Pero no decaigas y sigue pisando la
cabeza de la serpiente, porque contigo a nuestro lado, no tiene nada que hacer.
María, que sepamos ser esclavos como Tú fuiste esclava del
Señor. Enséñanos a ser humildes y que sepamos vivir con auténtico gozo, la
celebración de tu glorioso nacimiento.
María, la más linda, celeste, bella y pura criatura; ruega
por nosotros.
miércoles, 15 de agosto de 2012
María: la elevada al Cielo.
La fiesta que celebramos hoy, debe ser motivo de alegría y
un aliciente para seguir adelante en nuestra lucha diaria. La Asunción de
María. No es la Ascensión de María, ya que no sube al cielo Ella sola; es la
Asunción porque Ella es elevada al cielo, es subida por los ángeles del Señor.
Nosotros, después del
fi n de los tiempos, seremos resucitados por Dios, que nos dará un
cuerpo glorioso. Pero María, no esperó a ese fin de los tiempos, porque Dios,
al haberla elegida como Madre de su Hijo, como primer Templo y Sagrario de la
Trinidad, es elevada al cielo en cuerpo y alma, y desde ese momento, goza de la
presencia de Dios con su cuerpo glorioso.
¡Qué fiesta harían en el cielo al verla llegar! ¡Qué caritas
tendrían todos! ¿Os imagináis?
¿Qué sacamos de esto?
Varias cosas. Una de ellas es que, como decimos muchas veces, Ella es
nuestra intercesora (además de Madre). Tenemos la suerte de que constantemente
intercede por nosotros ante el Padre. Nos envía mensajes, recados… y nosotros,
desgraciadamente, hacemos oídos sordos a sus palabras.
Otra cosa que podemos sacar de la Asunción de la Virgen, es
que precisamente, es la esperanza de nuestra resurrección. Alguno puede decir
que Cristo resucitó porque era Dios. Pues María era una persona como tú y como
yo. Es más, era pobre, sencilla, y sobretodo humilde, pero de corazón infinito.
Ese es nuestro aminar. Ella debería ser nuestro ejemplo. Y sin embargo, ¡qué
trabajo nos cuesta ser humildes! Pues que el canto del Magnificat, que podemos
leer en el Evangelio de hoy, nos motive a ser cada día un poco más humildes de
lo que somos.
Valgámonos del regalo que tenemos y pidámosle a María que
interceda por nosotros. Hoy voy a ser un poco egoísta, y quiero aprovechar mi
pequeña Sinagoga para que, todo el que lea esto, pida a la Santísima Virgen por
las personas que lo están pasando mal en su enfermedad, especialmente por
María, una amiga, que lleva el nombre de la Virgen y el dichoso cáncer está
ganándole la batalla. Que no tenga sufrimiento, y si Dios quiere que los tenga,
que ese sufrimiento y dolor, no caiga en saco roto y el Señor saque muchos
frutos de Él.
Para su Gloria. Amén.
Que el Señor y su
Santísima Madre os bendiga a tod@s.
Etiquetas:
María,
Oraciones,
Peticiones
viernes, 3 de agosto de 2012
Un milagro de generosidad
Hoy voy a contar una historia real que sucedió esta misma semana, en la que la santa de los pobres, Teresa de Calcuta, volvió a hacer "de las suyas". Los nombres que aparecerán, no son los verdaderos de los protagonistas ya que, los he cambiado para proteger la intimidad de los mismos.
En una parroquia pequeñita, situada en un barrio humilde, el almacén de Cáritas parroquial estaba casi vacío. Imaginaros, en estos tiempos de crisis y de necesidades... no se da abasto. Los patronos de Cáritas parroquial son Juan Pablo II y Teresa de Calcuta; y en cada estancia hay una foto de la santa. Así, ni cortas ni perezosas, algunas componentes de Cáritas, descolgaron de la pared una foto de Teresa de Calcuta, y la fueron pasando por los estantes diciéndole de forma cariñosa: "¡Ay! Teresita, que no tenemos para dar de comer a tanta gente que viene a pedirnos. ¡Mira!, para que veas, está todo vacío. Anda, échanos una manita".
El párroco, el padre Francisco, fue a hacer unas sustituciones a otra parroquia el fin de semana pasado. Al terminar, y saliendo del templo, oye que lo llaman desde la terraza de una cafetería:
-¡Padre Francisco!, ven y tómate algo con nosotros.
El padre Francisco accedió y se sentó con los señores que lo llamaban, parroquianos y conocidos suyos. Uno de ellos, en alguna ocasión le había ofrecido ayuda, pero por prudencia, amablemente nunca la tomó. Sin embargo, aquel día, le volvió a ofrecer:
-Padre Francisco, si necesita cualquier cosa para la parroquia, no tiene más que decírmelo.
-Pues hoy te voy a tomar la palabra.-Le respondió el sacerdote, que ante las necesidades de los demás, tuvo que pedir; aunque él, salvo excepciones de extrema necesidad como esta, no lo hace.
-Apúntame en este papel lo que necesite.- Dijo el hombre.
Y así hizo el padre Francisco. Apuntó 60 kilos de arroz, 60 litros de aceite, 60 kilos de garbanzo, 60 kilos de pasta...
-No se preocupe, mañana o pasado mañana lo tendrá allí.
-Muchas gracias, de todo corazón.
Y así fue. El cargamento llegó puntual y en dos días dieron de comer a un montón de familias. De hecho, y por poner un ejemplo, de los 60 kilos de arroz, sólo quedaban 5.
El párroco telefoneó a este hombre para agradecerle su ayuda generosa. Aprovechó para contarle la anécdota de pasar la foto de Teresa de Calculta por los estantes, para que viera que estaban vacíos. Y le dijo:
-En la primera lectura del domingo pasado, a Eliseo le traen veinte panes. él ordena repartirlo entre la gente (cien personas), porque así dice el Señor: Comerán y sobrará. Y lo mismo sucede en el Evangelio. Un muchacho tiene cinco panes y dos peces, y de eso, comieron unos cinco mil sin contar mujeres y hombres, y sobró. Pues lo mismo nos pasa a nosotros. No teníamos pan, como Eliseo y Jesús, y con lo que nos diste, comieron un montón de familias. El Señor te ha utilizado para obrar el milagro.
Y el hombre le contestó:
-¿Queda sitio en el almacén de Cáritas?.
-Sí, claro.
-Pues la semana que viene llegará un cargamento de 500 kilos de cada producto que me había pedido.
El padre Francisco estaba maravillado ante la bondad del Señor con sus hijos; y no hacía más que agradecerle al hombre y a Dios por todo aquello.
Pero la historia no acaba aquí. Pues al padre Francisco lo llamaron de otra parroquia para informarle que, en agosto ellos no repartirán, y si deseaba, podía pasar a recoger productos como leche, cacao en polvo, galletas... y eso hizo.
Así pues, el Señor hizo el milagro, por intercesión de Teresa de Calcuta. Multiplicó los panes para que sus discípulos pudieran dar de comer a toda la gente que pasa hambre.
Ante este milagro grandioso, sólo podemos alabar y dar gracias al Señor por su infinita misericordia y bondad para con sus hijos, a los que nunca abandona.
¡Bendito y alabado sea Dios!
domingo, 15 de julio de 2012
¡No tengáis miedo!
El Señor nos envía a evangelizar. A veces, para hacer las
cosas medianamente bien, hay que descubrir la verdad que está oculta. Cuando lo
hacemos, nos puede entrar el miedo, o la preocupación por las consecuencias que
pueda traer: problemas, habladurías, envidias, falsos testimonios hacia nuestra
persona… Sin embargo, el Señor nos dice: “No les tengáis miedo, porque nada
hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a
saberse”. Y es que nada sucede sin que el Padre lo permita.
El
Señor, por predicar la verdad, padeció la Pasión y Muerte. Luego, triunfó, venció a la
muerte, al pecado y está sentado a la derecha del Padre. Él siempre está a
nuestro lado para ayudarnos, y nos recuerda: “Si uno se pone de mi parte ante los
hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo”. ¿Nos parece poca ayuda? Nos está prometiendo la Salvación. Pero
pensamos que con la mentira alcanzaremos “nuestra” gloria personal por la vía
rápida.
En el Evangelio de este domingo, el
Señor nos envía predicar la Buena Noticia ,
alentándonos a ello: “Y si en un lugar no
os reciben ni os escuchan, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para
probar su culpa”.
Pero para hacer todo esto, debemos
tener puesta nuestra confianza en Él. ¡Qué difícil nos puede resultar en
ocasiones! ¡Ay!, si tuviéramos fe, tan sólo, como un granito de mostaza… El Señor nos lo pone muy fácil, pero esa vía
rápida nos engaña y nos hace autosuficientes, ignorando que sin Dios no podemos
nada, pero con Él lo podemos todo. Su fidelidad es grande y no nos fallará
jamás.
Contamos con la ayuda del Espíritu
Santo, de María, de armas como el Santo Rosario, con un ejército de ángeles que
Dios nos envía para socorrernos… no estamos solos.
En este blog siempre encontrarás la
cita de Josué 19: “Yo te he mandado que
seas fuerte y valeroso. No temas ni
te acobardes, porque el Señor tu
Dios estará contigo dondequiera que
vayas.”
Por tanto, es algo que nos repite
constantemente: No temas, yo estoy
contigo. Entonces, ¿a qué esperamos?. Los miedos son provocados por el
enemigo, que nos inmoviliza, nos impide avanzar en la construcción del Reino,
nos empequeñece en las adversidades, nos hace débiles… Acudamos a la Santísima Virgen
María cuando seamos tentados con esos miedos. Con Ella a nuestro lado, el enemigo
no tiene nada que hacer.
Ave María, llena eres de gracia. Reina del Santo Rosario, por tus Dolores intercede ante el Padre, para que seamos capaces de llevar al mundo la Buena Nueva , y no tengamos miedo ni de ello, ni de lo que conlleva. Sé nuestro amparo, y protégenos bajo tu manto. Santa Madre de Dios; ruega por nosotros.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






.jpg)



