miércoles, 13 de marzo de 2013

Francisco I


Annuntio vobis gaudium magnum;
habemus Papam:

Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum,
Dominum Georgium Marium
Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio
qui sibi nomen imposuit Franciscum

13/3/13

jueves, 28 de febrero de 2013

...y llegó el día...

Llegó el día. Y nosotros no podemos más que orar por Benedicto XVI, que deja vacante la Cátedra de San Pedro. A su vez, tenemos que  invocar al Espíritu Santo para que sea Él, de verdad, el que elija al nuevo Papa. Que los hombres no le cortemos las alas al Espíritu de Dios, para que se cumpla Su Voluntad, y no la nuestra.

Corren tiempos difíciles, estamos pasando dificultad, y la Iglesia debe ser fuerte. Si todos somos Iglesia, hagámosla fuerte. Es tarea nuestra, misión nuestra.

La barca parece que se tambalea en la tormenta. Dios es el único que puede darnos al mejor capitán para que sepa seguir sus instrucciones y la maneje.

Sin ser casualidad, aprovechemos este año de la Fe, iniciado por Benedicto XVI, para poner en práctica esta hermosa virtud, y poniendo nuestro granito de arena, confiemos en Dios; porque todo está en sus manos... si le dejamos.

Querido Benedicto XVI. No podía despedirme sin decirte: GRACIAS POR TODO. Que el Señor te bendiga.

lunes, 18 de febrero de 2013

Cuaresma


Cuaresma. Un tiempo de oración, ayuno y limosna. En este tiempo, los altares están sin flores. La austeridad es protagonista. Sin embargo, no es un tiempo triste, pese a lo que pueda parecer.

En la Cuaresma, el Señor nos invita a la conversión, a nuestra renovación, a acercarnos más a Él, a la salvación. Debemos ir a nuestro "desierto" y meditar, hacer examen de conciencia de nuestra vida. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué podemos mejorar? ¿Qué estamos dejando de hacer? Y todas estas cuestiones tienen que ser referidas a Dios, a los demás, e incluso a nosotros mismos. Nuestra meta es estar cada momento más cerca de Dios, y no alejarnos.

Sin embargo, durante el año, parece que hacemos lo contrario. Nos vamos olvidando un poco de todo, nos dejamos llevar por el mundo, como hemos dicho en otras ocasiones. Pero Jesús nos da muchas oportunidades y, este tiempo, es una oportunidad especial. Sabemos que con su Pasión y Muerte vencerá al pecado y, con su gloriosa Resurrección, nos abre las puertas de su Reino, Reino que tenemos que ir construyendo nosotros con nuestras obras, y donde nos reuniremos con Él cuando termine nuestro paso por este mundo.

Pero para vivir bien la Cuaresma, es necesaria la FE; virtud que estamos tratando en este año algo más profundamente, gracias a nuestro querido Benedicto XVI. El Santo Padre nos anima a vivir en esta Cuaresma con mayor intensidad, la Caridad.

El domingo pasado, el Evangelio nos hablaba de las tentaciones. Y es que nadie está exento de ellas, ni siquiera el mismo Jesús. Es más, las tentaciones nos pueden beneficiar, si sabemos hacer uso de ellas, y me explico. El problema no es tener tentaciones, el problema es  vencerlas, y Cristo nos dio un ejemplo con su hacer. Venciendo las tentaciones, podemos ganar "a cambio" (si se me permite la expresión) en algunas virtudes.

Sepamos aprovechar este tiempo de Cuaresma para hacer ese examen personal que todos necesitamos. Que encontremos ese tiempo que necesitamos y que Dios necesita que le dediquemos, para tener con Él esas conversaciones que tanto nos alimentan, y que llamamos Oración.

martes, 12 de febrero de 2013

Gracias, Benedicto XVI


Ayer conocíamos la noticia: "...Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino..."

No nos cabe la menor duda. ¿Cuántas horas habrás estado orando esta decisión? ¿Cuántas noches habrás pasado en vela? ¿Cuántas veces habrás sopesado los pros y contras?  ¿Cuántas veces habrás solicitado la presencia del Espíritu Santo? ¿Cuántas veces habrás pedido la ayuda y la intercesión de María?... Y al final, sin ser casual, como todas las cosas de Dios, Ella te ha animado en este día tan señalado: La festividad de nuestra Señora de Lourdes. Queridísimo Benedicto XVI; desde esta pequeña Sinagoga de Cafarnaúm, queremos decirte que seguimos estando contigo, y más que nunca en estos momentos tan difíciles que estarás viviendo. Te damos gracias por todos estos años que nos has dedicado. Oramos por ti.

Es una noticia impactante. Nadie la esperaba. Sin embargo, en estos días que nos quedan hasta el próximo 28 de febrero a las 20.00 horas y, en los días sucesivos hasta la finalización del cónclave, todos estaremos pidiendo al Señor que envíe su Santo Espíritu para que, los cardenales puedan discernir la elección del nuevo Sumo Pontífice, que sólo Dios quiera en este momento para nosotros. 

Podemos intuir las dificultades que tiene ser el nuevo pastor de la Iglesia, pero pienso que no llegamos a imaginarnos ni una milésima parte de lo que conlleva. Vivimos unos momentos de crisis en todos los sentidos. Las envidias, el ansia de poder, la riqueza, el mundo... nos ciega tanto la visión, que somos incapaces de ver más allá de nosotros mismos. Sin embargo, debemos luchar contra la corriente. Evitar las peleas, y darnos cuenta de una vez, que todos somos iguales, que todos tenemos el mismo fin, y que todos tenemos que luchar por la misma meta. Quizás, con eso el mundo lo haríamos más fácil. Pero tenemos un ataque constante que nos va desgastando hasta el punto de dejarnos llevar por el enemigo.

Hoy pedimos a nuestra Santísima Madre, que interceda por todos nosotros para que, cada uno, en la medida de sus posibilidades, pongamos un poquito más de nuestra parte para construir el Reino de Dios. Que reine la sinceridad y el amor entre todos. Y desde ya, como decía antes, pedimos la presencia del Espíritu Santo para que nos dé al sucesor de Pedro que necesitamos. Aprovechemos este tiempo de cuaresma que empieza mañana, para hacer oración, ayuno, sacrificios... y ofrezcámoselas al Padre por esta causa que hoy tratamos.

El Señor os bendiga.

domingo, 3 de febrero de 2013

Luz del Mundo

Ayer celebrábamos la fiesta de la Candelaria, que no es otra cosa que la presentación de Jesús en el Templo. Solemos bendecir velas este día porque, como ya sabemos, celebramos que Jesús, Cristo, Luz del mundo, entra en el Templo de Jerusalén. Eso es lo quisiera resaltar hoy.
Este tema daría para hablar mucho, pero no me voy a extender.
Jesús entra en el Templo de Jersusalén como ordenaba la ley y como era tradición, cuarenta días después de su nacimiento. Y Jesús, Luz del Mundo, quiere entrar en nuestras vidas cada día y, sin embargo, en numerosas ocasiones no le dejamos, quedando de esta forma en tinieblas. Todos hemos experimentado ese estar en tinieblas, puesto que no es otra cosa que estar en pecado. Le damos la espalda a Dios. Él quiere alumbrarnos, ser nuestro faro, enseñarnos que el camino de la oscuridad no es el correcto, puesto que, como bien dice el vocablo, está oscuro y no sabemos por donde vamos, nos perdemos, nos desorientamos, elegimos mal el amino a seguir... Y en su infinita Misericordia, no se cansa de buscarnos y llevarnos a la Luz, darnos oportunidad y libertad de estar con Él.
Por la Encarnación del Verbo, su Pasión  Muerte y Resurrección, Jesús nos ha salvado del reino de la oscuridad y nos ha trasladado a Reino de la Luz.
Y es que, pensemos lo que pensemos, donde no está Dios, no puede haber nada bueno. Recapacitemos sobre esto.
Jesús quiere entrar en nuestras vidas. Vidas que están llenas de consumismo, de superficialidad, de apariencias, de sexo, de drogas, de violencia, de soberbias, de envidias,de problemas... que no nos llevan más que a alejarnos de Él.

Hoy el Señor, quiere darnos una nueva oportunidad. Él quiere ser la Luz de tu vida, porque sabe que sin Él nada podemos y con Él, todo lo podemos. Porque sabe que con Él alcanzamos la felicidad. Porque sabe que con Él iremos por el buen camino. Porque sabe que con Él estamos salvos.
Aprovechemos y pidamos a María Santísima, ejemplo nuestro de FE, que sepamos escuchar la voz de su Hijo, y aceptemos su voluntad, así como Ella lo hizo.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Inmaculada Concepción



¡Alégrate, llena de gracia. El señor está contigo!

Estamos en Adviento. Vamos a comenzar la segunda semana de este tiempo litúrgico. Y en medio… la festividad de la Inmaculada Concepción de María.

He pensado mucho sobre este adviento y, he podido comprobar que es un gran momento para vivir las virtudes teologales. Estamos en el año de la FE. En el tiempo de Adviento, tiempo de ESPERANZA. Y vivimos una situación social en la que, el desempleo, la pobreza, las necesidades, etc. nos ayudan, casi sin darnos cuenta, a vivir la CARIDAD. El Señor nos está pidiendo a gritos que vivamos el Amor, el amor que nos va a traer cuando nazca en unos días. Otra cosa distinta, es que nosotros queramos vivirlo o no. Puesto que nos ha hecho libres, nos lo deja a nuestra elección. No obstante, nos está poniendo las cosas fáciles para ganar en estas virtudes.
En medio, como decía antes, una festividad de María. Precisamente la Inmaculada Concepción que, como todos sabemos, es un dogma de FE.

En el Evangelio de este 2º domingo de adviento, el Señor nos vuelve a dejar claro su mensaje salvífico. Si abrimos bien los ojos y los oídos, Jesús nos lo dice continuamente. No se cansa de avisarnos. No cesa de enseñarnos el camino correcto. No para de mostrarnos la Salvación, y los pasos que debemos seguir para alcanzarla.

María, Madre Inmaculada, que cuidas de nosotros incansablemente; te pedimos que intercedas ante Jesús, para que nos dé Fe o nos aumente la poquita que tenemos. Que sepamos tener Esperanza en su venida, y confiemos en Él. Y, sin duda alguna, que sepamos tener el Amor que Él nos trajo, y lo regalemos como Él nos lo dio, hasta dar su vida por nosotros.

María Inmaculada, Reina del Adviento; ruega por nosotros.

martes, 27 de noviembre de 2012

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.



Hoy celebramos la festividad de Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa.

Muchos podemos tener esta pequeña medallita, pero algunos no saben los símbolos que en ella se representan, y eso es lo que hoy quiero resaltar.

Nuestra Señora se presentó a Santa Catalina Laboure y le dijo: "Haz acuñar una medalla conforme a este modelo. Las personas que la llevan con confianza recibirán abundantes gracias".

En el anverso vemos:
María Inmaculada, Madre de los hombres.
María, mensajera, de la ternura de Dios, se muestra en pie. 
Viene hacia nosotros con las manos abiertas y en actitud de acogida. Los rayos son las gracias que salen de Ella, y reparte para nosotros.
María es la sin pecado. Por eso aplasta la cabeza de la serpiente.
Se lee una oración "Oh María sin pecado concebida rogad por nosotros que recurrimos a vos".
Nos da a conocer que es la Inmaculada Concepción.

En el reverso:
El proyecto de amor de Dios hacia los hombres.
La M coronada por la cruz: María esta íntimamente unida al misterio de la Pasión y de la Cruz de su Hijo, desde el Pesebre hasta el Calvario. La barra es una letra del alfabeto griego, “vota” o I, que es monograma del nombre Jesús. Agrupados significa: La Madre de Jesucristo Crucificado, el Salvador.
Dos corazones: el de Jesús y el de María. Representan la fuerza del amor que llega hasta la entrega total. María entró plenamente en ese Misterio de Amor de nuestra redención.
Doce estrellas: Jesús estableció su Iglesia sobre el fundamento de Pedro y sus Apóstoles. Es decir, las estrellas corresponden a los apóstoles y representan a la Iglesia.

Aprovechemos este día para darle gracias nuestra Madre por tantas gracias que nos da, y pidámosle que sepamos hacer siempre la voluntad de su Hijo, no la nuestra.

Que la Santísima Virgen os proteja.



sábado, 27 de octubre de 2012

Comenzamos



Queridos todos.
La Sinagoga de Cafarnaúm quiere abrir su particular año de la fe este fin de semana. Jesús, en el  Evangelio de este domingo; (domingo de la trigésima semana del Tiempo Ordinario) nos lo deja muy claro; y nosotros queremos vernos reflejado en la figura del ciego Bartimeo.

Imaginémonos la escena por un momento. Nosotros le gritamos al Señor: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! Los discípulos nos dice: “Levántate, que te llama”. Y Él nos pregunta: “Qué quieres que haga por ti?”. Y le respondemos: “Maestro, quiero ver”. Su respuesta no se hace esperar: “Tu fe te ha curado”. Y desde ese momento recobramos la vista y le seguimos por el camino.

Varias cosas vamos a destacar de esta escena:
1º Pedimos ayuda al Señor: ¡Hijo de David, ten compasión de mí!

2º Los Apóstoles nos transmiten algo importante: Él te llama. Y efectivamente, el Señor me llama; y te está llamando hoy a ti, que estás leyendo esto. Nos llama a propagar por el mundo su Palabra. Nos anima a ser Apóstoles suyos. Y no hace falta que te marches por ahí, a otro país. Seguro que podemos empezar en nuestra propia familia, barrio, trabajo o círculo de amigos. Pero para eso necesitamos una cosa muy importante. Y se la pedimos.

¡Quiero ver! A veces vemos perfectamente con nuestros ojos físicos (si podemos llamarlos así) Sin embargo, estamos ciegos con los ojos del alma. El mundo en el que vivimos y nuestro pecado, nos envuelven y no somos capaces de ver más allá de nuestras narices. Eso es lo que queremos ver. Queremos que la LUZ del mundo, nos ilumine el camino, la vida; y que nos haga visible ese mal que llevamos dentro y que tapaban las tinieblas del pecado, para poder eliminarlas de nuestro lado. Queremos ver la LUZ de Cristo, la LUZ de nuestro Señor.

4º Y en su infinita bondad y misericordia, el Señor nos lo concede una vez más. No obstante, nos lo concede porque también ve en nosotros eso tan importante que vamos a hablar durante un año entero. La Fe. “Anda, tu fe te ha curado”. Con esto os quiere hacer ver que Él no es, que es nuestra fe la que cura.

Siempre se me viene a la cabeza la misma cosa que nos repite Jesús tantas veces:
“Si tuvierais fe como un grano de mostaza…” Y nuestra fe no alcanza ni a ese minúsculo tamaño. Por tanto, aprovechemos este ratito para pedirle al Señor más fe. Nosotros creemos en Él, pero necesitamos más fe. Para que, como el ciego Bartimeo, recobremos la vista y podamos seguirlo por el camino.

En este mes de octubre que ya termina, te pedimos María, Reina de nuestras almas, Rosa Mystica, y Reina del Santo Rosario; ruega por nosotros.

El Señor os bendiga.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El día de la Reina.


Hoy, 15 de septiembre celebramos la festividad de Nuestra Señora de los Dolores. En ella recordamos el dolor y el sufrimiento de María a lo largo de su vida, por aceptar ser la Madre de Dios. María es ejemplo apara nosotros, una vez más, en este caso de sufrimiento. Ella saca su fuerza de Él. De su oración. Quien ama de verdad, sufre con el amado. Nadie ama a su hijo más que una madre, y María, no es la excepción. Ella soportó que no fuera comprendido, aceptado. Soportó su Pasión y Muerte. ¿Hay más doloroso para una madre que ver morir a su hijo?. María aceptó todo eso, aunque posiblemente no comprendiera muchas cosas en cada momento, por amor a su Hijo, por amor a Dios y para que todos nosotros pudiéramos ser salvados.
Meditemos, al menos por un día, los Siete Dolores de María Santísima. 


1. La profecía de Simeón (Lc 2, 25-35)

2. La persecución de Herodes y la huida a Egipto (Mt 2, 13-15)

3. Jesús perdido en el templo, por tres días (Lc 2, 41-50)

4. Su encuentro con Jesús, cargado con la Cruz (Viacrucis, cuarta estación)

5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Jn 19, 17-30)

6. María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc 15, 42-46)

7. La sepultura de Jesús (Jn 19, 38-42)

María, enséñanos a vivir nuestros dolores personales con humildad y paciencia. 
Madre de los Dolores, Reina de nuestros corazones; ruega por nosotros que acudimos a ti. 






sábado, 8 de septiembre de 2012

Natividad de nuestra Señora


Muchas felicidades Madre. Hoy celebramos tu cumpleaños.

¿Quién le iba a decir a Ana, que iba a dar a luz a la dadora de Luz?
¿Quién le iba a decir a Joaquín (Yahvé prepara) que la Niña de sus ojos sería la Madre de todos nosotros?
¿Quién te iba a decir María, que habías nacido para ser la Madre de Dios?
¿Quién te iba decir que en el Cielo se celebraría por todo lo alto tu nacimiento?
¿Quién te iba a decir que tu corazón dulce e inmaculado, albergaría tanto dolor?
¿Quién te iba a decir que ese mismo corazón guardaría tantas cosas?
¿Quién te iba a decir la misión que Dios te había encomendado desde que naciste? ¿Quién te iba a decir que serías la Alegría y la Intercesora de toda la humanidad? ¿Quién te iba a decir que bajo tu manto nos protegerías?
¿Quién te iba a decir que serías la nueva Eva, la que nos regalaría a la Salvación hecha Hombre?
¿Quién te iba a decir que serías la Reina del Cielo; la Reina y Señora de todo lo creado?

No debió ser fácil nacer para ser la Madre de Dios.  Sin embargo, el gozo debió ser el más grande que jamás tuviera persona en este mundo. Fuiste su ungida, permaneciste sin mancha alguna, tu hermosura es tan grande como tu amor, fidelidad, comprensión, bondad, paciencia… no tiene comparación ni límites.
Carezco de palabras para expresar toda tu grandeza, Madre. ¡Cuántas cosas por agradecerte! Y, ¿cómo te lo pagamos? En una semana celebraremos tus 7 Dolores. A esos Dolores, tendrás que añadir nuestro pecado; ver cómo desobedecemos a Tu amantísimo Hijo, cómo desaprovechamos las oportunidades que Él nos pone al alcance de la mano día a día, minuto a minuto. ¡Qué impotencia sentirás ante nuestro actuar! Pero no decaigas y sigue pisando la cabeza de la serpiente, porque contigo a nuestro lado, no tiene nada que hacer.

María, que sepamos ser esclavos como Tú fuiste esclava del Señor. Enséñanos a ser humildes y que sepamos vivir con auténtico gozo, la celebración de tu glorioso nacimiento.

María, la más linda, celeste, bella y pura criatura; ruega por nosotros.